El bodrio de la sopa boba

14.03.2018 | 04:45
Santiago Juanes

Prediqué ayer en el Casino de Salamanca sobre la cocina de los estudiantes, que es como hacerlo sobre el hambre. Al menos si miramos por el retrovisor al pasado: "Va con hambre la estudiantina/ que la canina no es nada". No todos eran el futuro Conde Duque de Olivares ni el rico estudiante Girolamo de Sommaia; por cada uno de estos había muchos que pasaban las de Caín en pupilajes, gobernaciones o repúblicas. De los pupilajes hizo caricatura Quevedo en El Buscón. La cocina de una gobernación era atendida por la madre de Lázaro del Tormes. Y por no cumplir el contrato de una república dio con sus huesos en la cárcel del Estudio y fue excomulgado Pedro Calderón de la Barca. Sebastián de Covarrubias dejó bien definido en su Tesoro de la Lengua lo que era un sopista o un gorrón, porque los conoció bien de cuando estudió en Salamanca. Sebastián de Horozco, también, si nos fijamos en el poema satírico que dedicó a aquellos pupilos que recibían panes como cimientos o una pobre olla o una sopa que podría emplearse para bautizar pues era solo agua. Ni siquiera era bodrio, aquel invento de conventos y colegios para la llamada sopa boba. Bodrio, en realidad tendría que ser brodio, pues la palabreja proviene del alemán brod, que significa caldo. Puede parecer mentira, pero en un recetario del siglo XIV aparece la receta del brodio o bodrio con una recomendación final: que no quede demasiado espeso. Quienes esperaban la sopa boba con la cuchara y la escudilla preparada eran llamados sopistas, a los que consideran los tunos sus antepasados.
El hambre canina de la estudiantina era citada al final de la ceremonia de las novatadas. Se hacía la picia y cuando la víctima pasaba el trago se proclamaba por los veteranos que ya era de ellos y podía "tener sarna, andar manchado y pasar el hambre que todos". Ya advirtió Cervantes que si no fuese por el hambre y la sarna la vida estudiantil sería la mejor de todas las vidas. Colisiona esa hambruna con la exigencia de Alfonso X para aquellas ciudades que quisieran tener Estudio: "abondadas de pan et de vino", dijo.

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