Aguas pasadas

12.03.2018 | 04:45
Aguas pasadas

El agua corre como no lo ha hecho en los últimos meses. Casi estuvimos a punto de sacar los santos a las calles y elevar rogativas. No es el caso ahora, cuando vemos los arroyos desbordados, las charcas ensanchadas, balsas de aguas por todas partes, los embalses mejorando, y agua en los charcos, como se pide por San Marcos. Las aguas mil de abril nos están cayendo en marzo y ya escucho lamentos de los labradores y los ganaderos por los barros. El Tormes no baja muy crecido, pero lo hace de color marrón como si alguien hubiera abierto la compuerta del Cola Cao, aunque quizá en breve lo veamos desbordar sus orillas si abre desagües el pantano de Santa Teresa, que crece y crece. En el Puente del Congosto casi vivieron el sábado una riada de San Policarpo, aquella trágica que tuvo lugar en la Salamanca de 1626 y se llevó por delante casas, conventos, iglesias y todo lo que encontró que estaba cerca del río. De riadas saben mucho los vecinos del Arrabal por cuyas calles se deslizaban barcas rescatando a personas y enseres. La Historia de Salamanca de Villar y Macías se desliza entre sequías y riadas, tan malas unas como otras porque siempre pagaban los platos rotos los mismos. Días como estos había que ver cómo bajaban entonces los arroyos del Zurguén, la Palma o Santo Domingo; seguro que imponentes. El de la Palma vendría desbordados desde las tierras de Capuchinos entrando en las casas y lo mismo la alberca que se hacía arroyo de Santo Domingo en San Esteban. Esas riadas permitían una limpieza a fondo de esos canales a los que iba a parar toda la inmundicia de sus vecinos.
En Salamanca tenemos un vínculo especial con el agua. Por el Tormes, claro, por donde aquellos supervivientes de Salamina llegaron aquí. Por la deidad venerada, Deo Salamanti. Por su calidad, cantada por Lucio Marineo Siculo, pero también por sus peligros: producía sarna, según crónicas del Siglo de Oro. En sus aguas apareció el Licenciado Vidriera y desaparecieron unos cuántos vecinos a lo largo de los siglos; de ellas salió Lázaro de Tormes, y fueron fuente de inspiración de poetas. También tenemos un vínculo especial con las fuentes –más entonces, que ahora— tan necesarias para el abastecimiento de agua a las casas de antaño, tan imprescindibles en tardes de calor, hoy. Las de Los Bandos, Libertad, Caño Mamarón, Campo de San Francisco tienen su particular historia. Otras, como la del Camino de las Aguas, pasaron a mejor vida cuando dejaron de ser necesarias. Y otras, como la de la Puerta de Zamora, nos recuerda a veces con sus colores el día en el que vivimos y que también la solidaridad hace que vivamos. Hay quien dice que a la Plaza Mayor le falta una fuente.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA en Orbyt y Kiosko y más

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
anteriorsiguiente
 
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155
Aviso legal  |  Política de cookies | Política de privacidad