La miembra portavoza

09.02.2018 | 04:45
Susana Magdaleno

En este país ya no hay médicos y enfermeras, lo que hay es personal médico o profesión médica. No tenemos dirigentes, y sí clase dirigente. Tampoco ciudadanos de a pie porque aquí en España hablamos mejor de pueblo llano. No hay marginados y sí clases marginadas y quienes leen estas líneas no son los lectores, sino el público lector. Por supuesto, los aficionados al baloncesto no existen, eso era antes, porque ahora hablamos de la existencia de un colectivo aficionado al baloncesto.
Igual que tampoco podemos hablar de mayores sino de gente mayor y este es un país en el que los enfermos no existen, sólo la población enferma. No tenemos ya padres, alumnos o profesores, sino profesorado, alumnado y familias. Por supuesto no hay carteros, sino servicio de Correos; ni conserje, mejor dirigirse a Conserjería; y nada de decir aquello de los argentinos, que suena sexista: mejor, el pueblo argentino, la población de Argentina y, si ya lo queremos bordar, las argentinas y los argentinos, porque el orden idóneo es primero el femenino y, después, el masculino. ¿Por qué? Porque somos "guays".
Ahora mismo no podemos llegar a un centro escolar y preguntar, como se hacía antiguamente, por los estudiantes. No, error. Si en ese momento el personal que nos atiende se ha leído las guías contra el lenguaje no sexista, entendería que estamos diciendo una enorme barbaridad que oculta el papel de la mujer en la sociedad. En una situación así, tenemos que dirigirnos a los profesores y a las profesoras del centro y realizar la consulta sobre las estudiantes y los estudiantes.
Como hay elecciones al campo el domingo, tampoco hay que hablar de agricultores, sino de las agricultoras y los agricultores. Y, aunque pueda parecer extraño, no son electores, sino electoras y electores. Pero es que si se da el caso de que "todos voten por una u otra opción", lo correcto sería apuntar que "nadie dejó de votar", porque la otra forma de lenguaje no es inclusiva.
No hay políticos, hay clase política; y en lo posible tampoco presidente: hay Presidencia.

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