El calvario de Sáez Aguado

08.02.2018 | 04:45
Julián Ballestero

No me parece Antonio María Sáez Aguado el peor consejero de Sanidad en la historia de la Junta de Castilla y León, aunque así lo diga a coro toda la oposición en las Cortes regionales. Ni siquiera es el peor consejero de Sanidad para Salamanca, a pesar de que bajo su mandato se han disparado aquí las listas de espera más allá de lo tolerable. Al menos con Aguado se han comenzado a cumplir los compromisos de inversión del nuevo hospital, y, aunque con un retraso notable, la obra avanza a buen ritmo, camino de la inauguración dentro de un año.
El grave problema de las listas de espera para operaciones, pruebas y especialistas en Castilla y León es consecuencia directa de los recortes aplicados a la sanidad autonómica desde el inicio de la crisis. Reducción de gastos y de personal que se ha distribuido con criterios políticos, en detrimento de la ´periferia´ y que ha afectado de manera especial al hospital de referencia en la Comunidad, que no es otro que el de Salamanca. El criterio político del equipo presidido por Juan Vicente Herrera ha sido beneficiar a Valladolid, en un descarado proceso de recentralización. No hay más que recordar la información que publicó este periódico hace un mes: la provincia sede de la Junta tiene ahora ochocientos funcionarios autonómicos más y Salamanca quinientos menos que al inicio de la crisis. Incluso el Ministerio de Sanidad racanea personal al complejo hospitalario salmantino y recorta en médicos internos residentes, tal y como informamos en la edición de hoy.
A Sáez Aguado le han recortado el dinero y el personal, y así es muy difícil mantener el servicio, sobre todo si no consigues lo que hubiera sido el bálsamo de fierabrás de la sanidad regional: que el personal sanitario trabajara más cobrando algo menos. Ahí ha fallado el consejero, como también ha errado, y a lo grande, en la elección de sus colaboradores más directos. Como prueba baste decir que ha elevado a los altares de la Gerencia regional al más nefasto de cuantos gerentes han pasado por el Hospital de Salamanca, que es mucho récord.
Por lo demás, Antonio María es un profesional inteligente, de buen carácter, con una envidiable capacidad para encajar las críticas y con un temple y un pulso propios del mejor cirujano cardiaco. Por eso el que toda la oposición en el Parlamento regional, que solo se une para esto y para mantener las dobles dietas por cada pleno, se haya conjurado para pedirle a Herrera la dimisión de "su" consejero, tiene más de circo y de montaje oportunista que de responsabilidad y convicción en la labor de control al Gobierno regional.

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