Por favor, no me llames cariño

02.01.2018 | 04:45
Marta Robles

Hace un par de años Carmen Posadas y yo escribimos un libro a cuatro manos titulado "Usted primero" en el que recogíamos, más allá de las buenas maneras, las reglas no escritas. El libro en cuestión, una especie de reinterpretación de la biblia británica del tema —el Debrett´s—, pero con más humor y un toque de picardía, estuvo a punto de titularse como esta columna de hoy "por favor, no me llames cariño".
El motivo de tal título que al final descartamos, porque hay tanta gente que utiliza el vocablo a todas horas que podría sentirse ofendida, tenía que ver con el desgaste de algunas palabras, por el uso y el abuso. Entre ellas "cariño". En estos días "felices" donde todo es "paz y amor" y no hay nada que no resulte "maravilloso", entre los vapores del alcohol y la excitación de la pura fiesta , nos pasamos el día en estado de exaltación de los sentimientos. Tal vez por eso dejamos de llamar a todo el mundo por su nombre y se lo cambiamos por cualquier otro sustantivo que debería de significar que lo apreciamos más, aunque al pronunciarlo ni siquiera pensemos lo que implica. Entre ellos, cómo no, el sempiterno "cariño". ¿Cuántas veces y a cuántas personas se les llama "cariño" sin quererlas ni un poquito? A saber: "Cariño, ¿me puedes preparar la factura?" "Quería dos barras de pan normal y dos de integral, cariño" "Cariño ¿Me pones dos cervecitas? " "¿Qué vais a tomar, cariño?"

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