Bullanga universitaria

16.12.2017 | 04:45
Bullanga universitaria

Dejamos atrás la polémica Nochevieja Universitaria, polémica por sus pros y sus contras ya que a la hora de sopesarlos, echar cuentas y llegar a una conclusión siempre acaban en división de opiniones.
Que la Nochevieja trae dinero no cabe duda, no solo lo trae, también lo deja; que Salamanca se exhibe en todo el mundo, es cierto, nada ocurre en nuestra ciudad que nos proyecte tanto y en tan poco tiempo dentro y fuera de España, dentro de Europa y fuera de ella. Mientras miles de universitarios y no universitarios se toman las gominolas a golpes de campana del reloj del Ayuntamiento de Salamanca, hacen exactamente lo mismo en Ávila, en Madrid y en Albacete; en Bolonia, en Lisboa, en Dublín; en Tánger y en Ciudad del Cabo; también en Miami, en Río, en Lima, en Buenos Aires y en Punta Arenas; en Tokio y en Sidney? hasta el internauta solitario que habita en el faro del fin del mundo se apunta a la bullanga universitaria con la Plaza Mayor al fondo. Durante esas doce campanadas, miradas de todo el mundo, da igual que sea medianoche o no lo sea allá donde se dispongan a celebrarlas, se dirigen a la Plaza Mayor de Salamanca y eso no tiene precio, bueno, sí, lo tiene, precio inmenso que, naturalmente, unos pagan y otros cobran.
En Salamanca hay de todo, de los que cobran (entre los que no pocos, tal vez, sin riesgo alguno) y de los que pagan, y de estos, más que otra cosa, las consecuencias, porque toda esta fiesta pasa también factura a quienes se quedan en casa y sin comerlo ni beberlo les dan la noche y el amanecer, porque la resaca se extiende después por media ciudad.
Harán balance de los resultados (económicos) y se despedirán tan contentos hasta la siguiente vez, porque esto no hay quien lo pare. Salamanca, de todo lo universitario que dicen tener, a veces sin tener, es lo que más lejos y a más sitios llega por la vía instantánea, porque lo curioso de esta Nochevieja es que la Universidad ni entra ni sale, ni nada tiene que ver ni que decir de ella, la llaman universitaria, porque vende mucho, pero sin serlo. Ni los Cursos de Verano, que sí son universitarios, ni el Octavo Centenario, que también lo es, ni Barceló, ni Bob Dylan (las entradas para su concierto del 24 de marzo se agotaron el 13 de diciembre a los tres cuartos de hora de ponerlas a la venta)... ni la rana, que lleva siglos ahí a merced de curiosos de todo el mundo han atraído, ni atraen ni atraerán tanto como esta Nochevieja anticipada... en tan solo unas horas al año. Y así uno tras otro. La bullanga se mantendrá mientras sea negocio, ya que no la impulsa ningún espíritu universitario, sino el dinero.
Ya hemos superado la efeméride, que tiene su día en el calendario, y en capilla estamos a la espera de una semana de muchísima trascendencia para Salamanca. Entre la toma de posesión del nuevo Rector que llega al cargo con todo el equipo dispuesto a enfilar cuatro años, por lo menos, de cambios, y la Lotería de Navidad, que nos tiene a dos velas desde que este sorteo se puso en marcha, porque caer, lo que se dice caer (el Gordo), nunca ha caído salvo calderilla muy dispersa, unas veces mejor y otras peor repartida sin que hasta ahora nadie haya salido de pobre, y afrontamos este nuevo sorteo con la ilusión de que alguna vez será la primera y con la esperanza de que esa vez podría ser esta. Y entre ambos acontecimientos, las elecciones catalanas, en fin, para no perder hilo de los hechos y de paso no aburrirnos.

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