Galici

17.10.2017 | 04:45
Marta Robles

Hoy no voy a hablar de Cataluña por mucho que me preocupe y por más que sepa que estamos todos atentos a las maniobras orquestales en la oscuridad de Carles Puigdemont y sus secuaces. Demasiado secuestrado tienen ya el punto de vista informativo desde hace tanto tiempo como para que hoy, que otra parte de España necesita de nuestra solidaridad y apoyo, no giremos la cabeza y nos ocupemos y preocupemos de ella.
Hoy lunes, mientras escribo, Galicia arde, se quema todo: campos, casas y hasta personas. La realidad es siniestra, gris, como el polvo de ese humo interminable que se desprende de los distintos focos del fuego provocado por diversos asesinos. Porque más allá de que el calentamiento global nos alarme y de que los campos gallegos como los del resto de España estén repletos de rastrojos que los convierten en terreno minado en el mismo momento que se prende una brizna, la realidad es que este año, como otros —aunque este con peores consecuencias—, la causa de estos fuegos incontrolables es la mano del hombre, del ser humano, si es que a ese tipo de individuos se les puede considerar de nuestra especie.
Por si la maldad de estos especímenes no fuera suficiente para causarnos rechazo y angustia, resulta que Galicia, tierra maravillosa donde las haya, parece tener pocos efectivos para afrontar los incendios.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA en Orbyt y Kiosko y más

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
anteriorsiguiente
 
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155
Aviso legal  |  Política de cookies | Política de privacidad