Las coplas del tío Ramón

29.05.2017 | 04:45
Las coplas del tío Ramón

Escoltado por la algarabía vespertina de los jilgueros, el Tío Ramón, tan cojitranco como siempre, bajaba por el acerón de La Regala, en busca del taller del Tuerto, que estaba todavía intentando componer las tripas de algún tractor averiado.
Apoyado en el cayado de avellano, el anciano llegó con paso cansino al portalón de chapa del taller.
- A las buenas, Tuerto. ¿Andas todavía por ahí?
- Por aquí ando, aunque ya me iba que son casi las nueve y llevo en el tajo desde muy temprano. Pero se agradece la visita, Tío Ramón, que sé que le cuesta llegar hasta aquí.
- Me cuesta un mundo, galán, que camino renco como mula de matarife, pero como estoy hecho a la intemperie y no aguanto sentado a la camilla todo el santo día, salgo a la calle al tran- tran, como dicen los jugadores de mus. Aunque tampoco te creas que me muero por salir, porque con la primavera que tenemos, seca sucia y escasa, da pena asomarse a la ribera, que aún no ha cumplido mayo y ya amarillea en los tesos más altos. No he visto primavera más contraria y dañina que ésta en mi vida, que ya va larga, y no lo digo por este mes, sino por el de abril, que sacó de la entraña lo peor, sequía, cierzo y calor.
- Y ahora, Tío Ramón, caerán las cuatro gotas mal caídas de las tormentas para aguachinar la siega de los forrajes, que han sido ralos y sin grano.Y habrá que voltear el bálago con los soles de hilerar para que no se cuezan tras el empacado.
- Mal se le pone el ojo a la jaca, como dijo aquel curandero de Perillán cuando vio al Mamerto que lo llevaba en la mano.
- Y de los pastos mejor no hablar, que hasta los majadales se auparon en seco y no hay más que magarza, cardos y hierba espigona.
- Pues imagínese el dineral que tendrán que preparar los ganaderos para echarles de comer a las vacas como poco hasta otoño. Si es que hay otoñada. Que esa es otra.
- A base de echarle pienso al ganado el negocio es para los americanos, por mucho que nos disguste el Trump ese cabezón, que son los que nos venden la fuerza del maíz y la soja que le dan a las vacas. Y luego él no quiere comprar los coches que fabrican en Vigo o en Zaragoza. Será mastuerzo el tío.

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