Entre uvas

31.12.2014 | 04:45
Entre uvas

Vaya bronca que le ha echado Herrera a Montoro con el año vencido y con elecciones a la vuelta de unos meses: toma uvas, Cristóbal, para que sepas lo que es bueno. El ministro de Hacienda ha ido a dar con alguien cuyos cercanos dicen que no quiere repetir como candidato y desea irse a casa, a su casa, que ya está bien. Son los mismos que me cuentan que no tiene buen rollo con Rajoy desde las europeas. Ya ve lo que tenemos mientras usted y yo vamos preparando las uvas para esta noche, salvo que sea de Carbajosa, en cuyo caso se las tomó ayer a mediodía, que ya son ganas de adelantar el final de año por mucho que se anuncie lleno de prosperidad. Y que sea así. Esas uvas de la suerte iguales a las que Unamuno quería liberar de la prensa y el lagar y mantener en su parra rectoral. A Unamuno le homenajeamos este último día del año coincidiendo con el último de su vida mortal, junto a la estatua de Pablo Serrano que tanto admiró nuestro sabio Luís Sánchez Granjel, una de las pérdidas irreparables del este año que cerramos. Otro escultor, Agustín Casillas, le hará escultura a Remigio González "Adares", aquel barbudo y canoso poeta, tocado con visera y aire entre bohemio y rural que habitaba en los portales del Corrillo y que Paco Novelty calificaba con una palabra certera: "tremendo". Vivía entre sus libros, que firmaba con un extraño garabato que los años y los temblores fueron haciendo más extraño, y junto a San Martín vimos cómo se iba desgastando, "sufriendo a veces por estas piedras amarillas con niebla y con sed", escribió. La insistencia de los cercanos lo ha conseguido, la autoridad municipal lo hará posible y ahora el reto es para Casillas que lo debe inmortalizar para que lo reconozcamos quienes le conocimos y le hagan suyos los que no le trataron. En fin, para que se haga realidad de nuevo aquel poema suyo que tituló "Ahora que palpito en Salamanca". Tremendo, diría nuestro Paco.
La directora de la Casa Museo Unamuno, Ana Chaguaceda, realiza la ofrenda unamuniana hoy sin soltar prenda de lo que nos depara el nuevo año para los seguidores de don Miguel, salvo la certeza de la película que se rodó parcialmente en Salamanca. Unamuno siempre tiene su hueco en cada año, incluso en este teresiano. Qué cerca están la casa de Santa Teresa y la de don Miguel, como lo están Las Torres, donde estuvo el mesón de La Solana, en el que Lázaro fue entregado al ciego del Corrillo. Lázaro, que también sabía de uvas, como Esopo o John Steinbeck, uvas bíblicas, santas y pecadoras. La elección de Chaguaceda es un acierto por su vínculo a la Casa de Unamuno, su gestión del museo y el patrimonio del escritor y por el esfuerzo de abrir todo ello a la ciudad. Anótese el alcalde, Alfonso Fernández, el acierto de la elección.

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