La Junta se queda corta, cortísima

04.12.2014 | 04:45
Pepe Casamar

No es que Monago mueva en exceso mi ánimo ni para bien ni para mal; tampoco me importa mucho que el presidente de Extremadura haya volado en demasía a las Afortunadas donde, según se dice, encontró amores o amoríos. Tanto y tan seguido voló a las islas que tal parece que se había bebido un tonel del refresco que según anuncian en la tele da alas; mejor para él, o peor. Allá él y que con su pan se lo coma siempre, dicho sea como premisa, que pague de bolsillo propio sus correrías aéreas. La vida y milagros privados de Monago tanto me da, pero lo que sí me da, y mucho, es la forma y manera que tiene de buscar beneficios para los extremeños. Ahí el tío lo borda. Para muestra un botón: pasar la ITV obligatoria a un coche normal vale en Extremadura menos de la mitad de lo que cuesta en Castilla y León. ¡Menos de la mitad! Si Monago administra su región a este mismo tenor ¡ole sus cataplines!
Si usted tiene un automóvil normal y corriente, ni chico ni grande, en Castilla y León ha de pagar sesenta euros por la inspección, pero si usted reside en Extremadura, a sólo unos pocos kilómetros del límite de la provincia de Salamanca, deberá abonar por el mismo coche y el mismísimo servicio veintinueve. Menos de la mitad.
Pero no sólo es dinerario el beneficio entre las dos regiones linderas: allí se puede pedir por teléfono o por internet día y hora de atención y te atienden exactamente a la hora convenida; aquí no es posible pedir cita previa, aquí si se quiere acabar pronto hay que pegarse un madrugón para coger buen sitio en la cola y así y todo aguantar con santa paciencia a que te llegue el turno.

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