Zamanillo

11.12.2013 | 04:45
Zamanillo

La mejor biografía de Ángel Zamanillo hasta 1977 la tenía la Brigada de Información, como él mismo contó en su aportación al libro coordinado por Alberto Estella "La Transición en Salamanca". Juan José Rosón, entonces mandamás de la Policía, le hizo llegar dos folios con su "historial" desde su militancia en las Juventudes de Izquierda Republicana, antes de la II República, hasta su elección como senador en las elecciones del 77 como miembro de aquella candidatura llamada "Botón Charro" para reafirmar el carácter salmantino de sus componentes: Ramiro Castro, Luís Pinedo y él mismo, de izquierdas, aunque con matices. Una candidatura apoyada por la izquierda local y la Democracia Cristiana. Salió elegido senador Zamanillo, por detrás de Manuel Delgado Sánchez Arjona, Vidal García Tabernero Orive y Francisco de Vicente Domínguez. Como Ignacio Francia recuerda en sus "Materiales para la Historia, Salamanca 1950-1992", Ángel Zamanillo se proclamaba "rigurosamente independiente", pero siempre quedó en el ambiente que aquella fue una candidatura de alguna forma intervenida por la izquierda local, incluso no faltaron críticas desde el Centro Democrático, especialmente de Esperabé de Arteaga, que consideró aquella coalición "antinatural". Después de aquella aventura política la vida pública de Zamanillo volvió a destacar como presidente del Consejo Social de la Universidad de Salamanca, hasta su retiro. En los últimos años apenas salía de casa y mucho menos iba a su tertulia. La última vez que hablamos con él fue de Unamuno. En su casa. Fuimos con Pablo de Unamuno y salió en la conversación, entre otros asuntos, el incidente entre Unamuno y Millán Astray del que fue testigo, nos relató, y de sus vicisitudes militares y políticas, y naturalmente de la relación con la familia de Unamuno. Fue una larga conversación en el que había sido su despacho médico, en la sobremesa de una tarde soleada de otoño. Hoy, Zamanillo, ya forma parte de la historia de esta provincia y se habrá reencontrado con muchos amigos y conocidos de aquellos tiempos, que partieron antes que él. Probablemente muchos de estos datos señalados estuvieran ayer en las conversaciones de unos y otros en su funeral, en una soleada y fría tarde de otoño, cercana la navidad, y con los ecos de otro funeral, el de Mandela, resonando a escala global.
Mientras la ciudad despedía a Ángel Zamanillo, en su Casino se preparaban para la conferencia de un conocido sobre las fiestas y la gastronomía en la provincia de Salamanca, que arrancaba, como no podía ser de otro modo, por estas fiestas en las que los quintos eran los amos y señores, como ya contábamos el otro día. Y al tiempo, se iluminaba de amarillo la fachada municipal –no sabemos si con termitas o sin ellas„y el Liceo y el Juan del Enzina se llenaban de música de la buena. Cuesta imaginar a Salamanca sin una actividad cultural un día cualquiera por la tarde. No hay tregua. También regresaban a su cauce las agitadas aguas por esa sugerencia de convocar reválidas para el carné de conducir lanzada por la directora de la DGT. Rápidamente el Ministerio del Interior dijo que de momento nada, para alivio de los que ya nos veíamos pagando las tasas de otro examen y el correspondiente cursillo, y quién sabe si suspendiendo. En las redes sociales alguien preguntó si hay tantos cambios en las normas viales como para convocar cursos y exámenes de reválida, siguiendo la moda Wert. ¿O hay un PISA de conductores?


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