De celebraciones y celebrantes

07.12.2013 | 04:45
Juan Antonio García Iglesias

Ayer fue el Día de la Constitución, mañana será el Día de la Inmaculada Concepción y hoy es nada, un día como otro cualquiera, pero que sirve de puente y todos se lo toman para asuntos propios.
Ayer hizo 35 años que los españoles aprobamos en referéndum la Constitución, de lo que se abstuvo el 32,89 % de los votantes, que para empe- zar no está nada mal. Nació con esta tara, que con el tiempo fue empeorando, lastre que ha venido arrastrando hasta hoy, que ni se cumple ni se hace cumplir, ya que quienes deberían hacerlo son los primeros en pasársela por donde les cuadra.
Pues ayer la celebraron con todo el boato que las circunstancias exigen, y allí estuvieron, no todos, pero muchos de esos cuya propensión es incumplirla cuando se les presenta la ocasión, que es siempre. Viendo lo que hay, se digiere mal una celebración como la de ayer por quienes se apuntaron a la fiesta, de entre los que no faltaron aquellos en cuyas manos está la potestad y en su conciencia la obligación de velar por su cumplimiento que a la hora de la verdad ni velan ni nada, convirtiéndola en papel mojado, porque para lo que está sirviendo... Eso sí, la Constitución está en boca de todos, pero poco más, porque la predisposición va por otros derroteros distintos, por los que tienen a España como la tienen y la llevan a donde la llevan.
Visto así, ayer poco había que celebrar, menos o nada entre quienes lo hicieron por exigencias del guión. Buena excusa, como la de los desnudos en escena, que a nadie le gusta aparecer en bolas pero al final todos se prestan (y qué bien se lo pasan) al amparo de las exigencias ineludibles del dichoso guión que todo lo justifica. Y la celebraron, pero „en opinión de Rubalcaba„ no todos con la cabeza alta. Es cierto. Aunque no lo decía por él, pues ni él ni los suyos ni nadie a los que se refería, porque si alguien tiene motivos y derecho a celebrar la Constitución y reivindicarla son las víctimas de sus incumplimientos. Nadie más.
Mañana es el día del otro motivo del puente que celebrarán los de siempre sin bombo ni platillos. Sin embargo, quienes prefieren pasar, pasan, pero no renuncian al asueto que les proporciona la Inmaculada, que viene ocupando su día en el calendario desde el 8 de diciembre de 1854, que fue cuando el Papa Pío IX proclamó este misterio como dogma de fe.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
anteriorsiguiente
 
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155
Aviso legal  |  Política de cookies | Política de privacidad