Tradiciones navideñas

05.12.2013 | 04:45
Tradiciones navideñas

Cuando esta noche se chisquen las luces navideñas y se abra el puente festivo de la Constitución y la Inmaculada, a su salida tendremos a la vista todo un trajín de tradiciones protagonizadas por quintos, mozos, aguinaldos, petitorios, ocurrencias, pastoradas, representaciones, hogueras€ Otras se perdieron, como el sorteo de mozas en Villar de la Yegua, denominadas cortejas, o el de Aldea del Obispo, que se conocía como "novia del año", imposibles en estos tiempos aún en broma. Lo cierto es que casi nadie las echa de menos. Algunas se han recuperado, como la "Bufa" en Aldeadávila, gracias a Daniel Cruz y los mayores del pueblo, que se une a la del "Perrero", en Nava de Francia, cuyo personaje estrafalario tiene como misión que acuda el calor a los cuerpos y la naturaleza, y si para ello es preciso algún zurriagazo se da por bien empleado. Es una incógnita si habrá o no "Horca" en Valdecarros o "Broma" en Linares, porque ambas dependen de la demografía: eran fiestas de quintos, de mozos, y como en nuestros pueblos andamos de esa manera en cuanto a jóvenes€ Por eso decimos que es una incógnita. Los mozos y los quintos eran los artífices de muchas ocurrencias que salpicaban de gracia y disparates la Navidad en nuestros pueblos de antaño, bastante más modesta que la actual, a pesar de los recortes, ajustes y penalidades de nuestros días. Eran capaces de todo y en cualquier momento, así que se les consideraba gente peligrosa y se procuraba tenerles entretenidos con alguna encomienda comunitaria. Hay que entender que los pobres se iban a "servir", a la "mili", "cumplir" con la Patria€ y aquello podía ser muy lejos y durante mucho, mucho tiempo. Algunos, de hecho, no regresaban. La desaparición del Servicio Militar supuso también la de los quintos como tales, pero la aparición de las quintas. No mal que por bien no venga. Naturalmente que hay quintos –nacidos en el mismo año„pero la tradición no es la que era, aunque sigan con sus comidas, sus trabajos para la comunidad, sus coplas ante la "Horca", sus peticiones de casa en casa en busca de los últimos chorizos del año o la primera botella de la añada, o sea el "aguinaldo". Hay, sin embargo, todo un afán por recuperar algunas cosas como es el caso de la fabricación de zambombas, que este año ha impulsado José Prieto en Ledesma, siguiendo el ejemplo de José Ramón Cid Cebrián, en Ciudad Rodrigo: el clásico "Pujo". Zambombas para las representaciones navideñas, como la de La Alberca, o la interpretación de villancicos en las iglesias, en la Misa del Gallo, por ejemplo, sin la hoguera purificadora a las puertas, abriendo el ciclo de fuegos purificadores que anuncian la llegada de la luz. Música de zambombas y panderetas, o de caracolas y campanillos, como en Montemayor del Río por parte de sus vecinos para anunciar la buena nueva, que en Ledesma se hace a campanazos –las "calendas"„para avisar a los pastores mientras los vecinos intercambian dulces. De todos es sabido que los huesos o reliquias de los primeros pastores que fueron a ver al Niño están en un arca de la iglesia mayor de Ledesma.

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