Se les acabó la vergüenza

06.05.2011 | 06:45
David Risueño.

Érase una vez un hombre montado en un caballo que recorría los territorios con pergaminos y otro tipo de documentos en carteras de piel. En ocasiones utilizaban ayudantes en forma de aves para distribuir mensajes de la forma más rápida posible. Su evolución fue paralela a la capacidad inventora del hombre. Durante décadas, los carteros han formado parte de la retina de una España que ha respetado profundamente a los que ejercían oficios y profesiones de entrega y dedicación a los demás: cartero, maestro, médico... Con cartera al hombro y cientos de misivas en su interior. Durante décadas han sido auténticos celestinos entregando amor reflejado en líneas de texto.

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