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El exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias, y la candidata de Podemos a las elecciones europeas, Irene Montero, a su llegada para declarar en el Juzgado de lo Penal nº 14 de Madrid. E. P.
Pablo Iglesias y Montero relatan la angustiosa situación que sufrieron de su acosador: «No podíamos pedir la baja»

Pablo Iglesias y Montero relatan la angustiosa situación que sufrieron de su acosador: «No podíamos pedir la baja»

«Ojalá no haya impunidad y no vuelva a ocurrir. Si fueran ministros del PP y PSOE no hubiera ocurrido», asegura Iglesias

E. P.

Madrid

Lunes, 27 de mayo 2024, 18:58

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El exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias y la exministra de Igualdad Irene Montero han relatado en el juicio que se ha celebrado contra el hombre acusado de acosarles durante siete meses en su propio domicilio de Galapagar la situación de «angustia» y «estrés» que soportaban a diario con insultos a diferentes horas del día, lo que cesó en diciembre de 2020 hasta que intervino un juzgado.

A su llegada a los Juzgados de lo Penal, la pareja ha sido increpada al grito de «miserables» y «asquerosos» y se han vivido momentos de tensión en los que el expolítico se ha llegado a encarar a una persona que le gritaba tras una valla sin cesar. Ante los insultos, Montero ha salido del recinto de los juzgados y les ha replicado que eran «unos acosadores fascistas».

Nada más llegar, un grupo de personas les ha comenzado a insultar y a amenazar chillándoles «miserables», «sinvergüenzas» «vendeobreros», «jarabe democrático», y «aprovechados», entre otros improperios. A la salida también se han producido incidentes entre los diferentes grupos de diferentes ideologías, entre cuyas personas había simpatizantes de Vox, que esperaban a las puertas.

Ya a su salida, la pareja ha sido arropada por miembros de Podemos como la líder de Podemos Ione Belarra y la portavoz nacional Isa Serra, entre otros integrantes de la formación morada.

Ante los medios, el exvicepresidente ha recalcado que a través de la estrategia «del acoso y la violencia trataron de que dejaran este país y la política». «Acosaron durante meses a dos ministros de Podemos. Ojalá no haya impunidad y no vuelva a ocurrir. Si fueran ministros del PP y PSOE no hubiera ocurrido», ha dicho.

Montero ha subrayado que Miguel Frontera es «el instigador del acoso que sufrieron durante meses en su propia domicilio». «Es la punta de lanza de una violencia sin precedentes contra una formación política para impedir avances sociales», ha reseñado.

Tras ello, ha censurado que en aquella época había presentadores de televisión que emplazaban a hacer romerías a su casa. «La guerra judicial y mediática siempre ha quedado en la impunidad y esperamos que Miguel Frontera sea condenado», ha señalado.

Tras concluir la vista, la exministra ha denunciado que «al acoso de los fascistas no para». «No nos van a quitar nuestro derecho de hacer política, a juntarnos y a defender los derechos que están siendo vulnerados en estos momentos», ha dicho indicando que espera que la Justicia de este país defienda la democracia.

El acusado afronta una petición fiscal de tres años de prisión por acoso e injurias a la pareja. Se le imputa los delitos de injurias graves con publicidad a la autoridad, acoso y descubrimiento de secretos. La acusación particular solicita un año y medio de cárcel para el procesado.

Según la fiscal, esta actividad que arrancó en mayo de 2020 provocó una alteración de su vida familiar diaria y de sus actividades «derivada de los ruidos constantes en horarios de descanso de niños de corta edad, así como limitación de movimientos en compañía de los menores».

En las conclusiones, la fiscal ha aseverado que el procesado «traspasó la línea que sitúa la conducta en delito», manifestando que incurrió en injurias graves al grabar y publicar imágenes de la vivienda. A su juicio, este comportamiento excede la libertad de expresión y supone unas injurias continuadas.

La Guardia Civil ha ratificado en la vista oral que el procesado se saltó el perímetro de seguridad y que en unos de los vídeos grabados desde corta distancia subido a una roca y difundido por redes sociales se podía ver con nitidez el interior de la vivienda de Iglesias y Montero.

«Situación angustiosa y de estrés»

En su declaración, el exvicepresidente del Gobierno de España ha detallado cómo los incidentes de acoso durante meses a todas horas interfirió en su vida cotidiana, ya que era una «situación angustiosa» que se producía a diario a las puertas de su domicilio sin que se pudieran pedir la baja por los cargos que ostentaban entonces en plena pandemia del Covid.

«Insultaban a cualquier hora. Cualquier desplazamiento con los niños o para sacar a los perros, implicaba una logística desagradable», ha narrado Iglesias, quien ha recordado un incidente que se produjo una tarde al bañar a los niños y ver como una persona estaba subida a una roca grabando.

El expolítico ha señalado que el día de su cumpleaños, el procesado se saltó el perímetro y le dijo: «Felicidades, hijo de puta», extremo que el procesado niega. «Era una situación enormemente desagradable. Difundió vídeos por redes sociales», ha relatado.

«¿A usted solo le molestaba que pusieran el himno de España y no la Internacional --himno del Movimiento Obrero--», le ha preguntadoen su turno la abogada de Miguel Frontera, la letrada Polonia Castellanos. «¿Tenía usted selección auditiva?», le ha insistido la letrada en su interrogatorio. A ello, Iglesias le ha replicado que no iba a entrar en valoraciones políticas.

El exlíder de Podemos ha reconocido que hubo momentos que sintieron miedo porque un «lobo solitario» puede agredir o incluso atentar contra sus vidas. Además, ha relatado que conocía a Frontera porque era una persona pública y es una persona destacada en el entorno de la extrema derecha.

Por su parte, Irene Montero ha declarado que el acusado «vulneraba a diario la tranquilidad de la familia» y les sometía a una situación de nervios y estrés permanente en una época en al que eran «dos miembros del Gobierno» en plena pandemia y «tenían mucha responsabilidad».

«Frontera recorría el perímetro y mostraba detalles en vídeos. Siempre pensábamos que la cosa podía ir a más. Un día se encaramó a una roca», ha recordado. A veces, iba solo o acompañado con Javier Negre, según ha detallado.

«Era un momento de especial vulnerabilidad, de mi dependían por ejemplo las víctimas de violencia de género. Era una situación de nervios y estrés permanente», ha comentado a preguntas de la fiscal.

Polonia Castellanos le ha preguntado por qué dice que esto estaba instigado por «el señor Frontera», a lo que Montero ha contestado que lo dice porque el propio acusado así lo comentaba en sus redes sociales.

«De guasa, con caceroladas»

En su turno, Miguel Frontera ha negado que fuera la persona que organizara las caceroladas frente a la casa de Iglesias, indicando que llegó a las mismas a los dos meses. «El ideólogo fue Pablo Iglesias cuando pidió caceroladas contra el Rey y los vecinos decidieron hacerlo por su hipocresía», ha narrado.

En el mismo lugar pero separados, confluían en aquella época concentraciones de diferentes ideologías. De una parte, ponían la Internacional en megafonía y de otra, el himno de España. «Sus propios simpatizantes nos insultaban y ponían la música a todo trapo», ha dicho.

Ha reconocido que en una ocasión exhibió una pancarta que ponía Iglesias, hijo de terrorista, a lo que ha detallado que Iglesias presumía en redes de que «su padre era frapero», que pertenecía al FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota).

Asegura que ponía el himno de España, el 'Viva España' de Manolo Escolar y lanzaba proclamas políticas. «Lo máximo que llegue fue hasta los cubos de basura, donde estaba la guardia Civil. En su cumpleaños, a unos 200 metros le dije felicidades, señor Iglesias», ha contado.

«Estábamos de guasa y con las caceroladas. El acoso real es el que sufrí yo cuando me pintaron fascista y nazi en mi local y señalaron a mis hijos. He sufrido amenazas de muerte», ha agregado.

Un guardia civil ha ratificado que en uno de los vídeos grabados por el acusado, de unos once segundos, se podía ver con nitidez el interior de la vivienda de la pareja.

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