10 diciembre 2019
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Los hombres casados podrían empezar a ser ordenados como sacerdotes

La propuesta, junto a la de que las mujeres puedan recibir los ministerios laicos, ha salido adelante a falta de aprobación

27 oct 2019 / 19:33 H.

El Vaticano recibió un documento del Sínodo de Amazonia en el que se han propuesto una serie de cambios con los que pretenden aumentar la influencia eclesiástica en las zonas más remotas de la región. Dentro del denominado “punto 111”, aprobado con 128 votos a favor y 41 en contra, dos tercios del obispado, hay una serie de propuestas que han provocado cierta controversia dentro del seno de la Iglesia.

El documento ha sido elaborado en español y contiene cinco capítulos más una conclusión. A pesar de que, por el momento, no tiene valor vinculante, su aprobación supone que será revisado por el Papa. El representante de Dios en la tierra tiene hasta final de año para elaborar la exhortación, aunque ya se ha mostrado favorable.

La primera de la propuestas más polémicas es la ordenación de hombres casados como sacerdotes. Si bien entienden que el celibato es un “don de Dios”, han reconocido las dificultades de las comunidades eclesiales en el territorio amazónico para acceder a la Eucaristía, que en ocasiones pasan “no sólo meses sino, incluso, varios años” antes de que un sacerdote pueda regresar a una comunidad para celebrar la misa, ofrecer el sacramento de la reconciliación o ungir a los enfermos de la comunidad. Además, el texto señala que a este respecto, algunos obispos se han pronunciado en favor de “un abordaje universal del tema”. A pesar de haber sido refrendado, es el punto que más rechazo ha causado en 120 obispos.

Mayor concordia ha tenido la parte del documento en la que se reclama mayor presencia femenina en las instancias de la Iglesia. El punto 111 plantea que las mujeres puedan recibir los ministerios laicos del Lectorado y el Acolitado, entre otros, y pide que sea creado el ministerio instituido de “la mujer dirigente de la comunidad” reconociendo este ministerio dentro del servicio de las cambiantes exigencias de la evangelización y de la atención a las comunidades.

Cabe recordar que el Papa creó en 2016 una Comisión sobre el diaconado femenino que llegó a un “resultado parcial” sobre cómo era la realidad del diaconado de las mujeres en los primeros siglos de la Iglesia y sus implicaciones hoy.

“Por lo tanto, nos gustaría compartir nuestras experiencias y reflexiones con la Comisión y esperamos sus resultados”, añade el texto, que ha recibido en este punto el refrendo de 137 obispos, frente a 30 que se han manifestado en contra. El propio Pontífice ha reconocido en el discurso final del Sínodo que el documento se “queda corto” en el tema de las mujeres y ya ha anunciado que volverá a convocar la comisión sobre diaconado femenino. “Recojo el guante de que las mujeres sean escuchadas”, ha señalado.

Sin embargo, las organizaciones feministas de la Iglesia han reclamado poder votar, pero han sido ignoradas.

Ahí , también se ha indicado que la Iglesia debe favorecer y reconocer el rol central del bioma amazónico para el equilibrio del clima del planeta y para ello debe insistir ante la comunidad internacional para que disponga “nuevos recursos económicos” para su protección, así como “la promoción de un modelo de desarrollo justo y solidario”. “Solicitamos que los Estados dejen de considerar a la Amazonia como una despensa inagotable”, recalcan.

Los obispos añadieron que para los cristianos “la defensa y promoción de los derechos humanos no es meramente un deber político o una tarea social, sino también y sobre todo una exigencia de fe” y que “el papel de la Iglesia es el de aliada”. También optan por la creación de ministerios que tengan como función “cuidar el territorio y las aguas junto con las comunidades indígenas”, y un “ministerio de acogida para aquellos que son desplazados de sus territorios hacia las urbes”.

Los obispos esperan que en un futuro se pueda valorar que “una conversión a la experiencia sinodal”. “Es necesario fortalecer una cultura de diálogo, de escucha recíproca, de discernimiento espiritual, de consenso y comunión para encontrar espacios y modos de decisión conjunta y responder a los desafíos pastorales”.