25 marzo 2019
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La víctima de la agresión sexual en Santa Teresa: Me obligó a masturbarle y a hacerle una felacion

La Audiencia Provincial de Salamanca acoge el juicio contra el joven acusado de violación durante las fiestas de esta pedanía de Galisancho

06 nov 2018 / 20:42 H.

"Me obligó a masturbarle y a hacerle una felacion". Este es el crudo relato que ha expuesto este martes la víctima de la presunta agresión sexual durante las fiestas de la pedanía de Santa Teresa, perteneciente a la localidad salmantina de Galisancho. La Audiencia Provincial de Salamanca acoge el juicio contra el joven acusado de la violación al que la Fiscalía pide 8 años de prisión por arrastrar a la mujer hasta una caseta y agredirla sexualmente. Durante su testimonio, la víctima insistió en que el acusado la metió a la fuerza en la caseta y que para nada le dijo que quería tener relaciones con él.

Por su parte, el acusado, D.R.A. y de la misma edad que la víctima, mantuvo que el encuentro sexual fue en todo momento consentido: “Ella fue a la caseta porque íbamos con intención de liarnos... yo en ningún momento he obligado a nadie”, manifestó al tribunal.

Aunque algunos testigos e incluso la víctima -que afirma que la obligó a ello- aseguraron haberles visto bailar juntos e incluso “perrear” -bailar pegados como si se estuviera tratando de seducir a la pareja con movimientos de cadera y muslos-, él lo negó, reconociendo eso sí que después de verla en la fiesta y de que le pasaran su número de teléfono, le mandó varios mensajes durante la noche. En el primero le dio un toque y ella al verlo le respondió “feo”. A lo que él continuó mandándole otros del tipo: “Hola fea, vente para acá ahora, vamos a dar una vuelta, ¿te parece?” o “vente aquí un momento, porfa”.

Según dijo, en un descanso del baile iba con unos amigos por una calle del pueblo y se encontraron a la joven, “se la notaba bebida”, dijo, pese a lo que ambos se quedaron a solas: “Porque íbamos a hablar”. Poco después acabaron en la caseta, hasta donde ella, insistió, llegó por su propio pie y para nada forzada. Una vez allí, mantuvieron relaciones, ella le tocó sus partes, pero no llegó a masturbarle, dijo: “Fui yo solo... cuando yo acabé ella ya no estaba”.


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