26 mayo 2019
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Vías de escape

28 ago 2018 / 04:45 H.

El puñetazo en la cara que se ha llevado una ciudadana de origen ruso y residente en Barcelona por retirar, junto con su marido y su hijo, algunos lazos amarillos ,dispara las alarmas. El agresor se ha apresurado a decir que no hubo intención política, pero el marido de la golpeada ya ha confirmado que sí ,que la mandaron de vuelta a su país verbalmente y la agredieron al decir ella que se sentía más española que el tipo que la hirió. La violencia, cada vez más, parece inevitable en Cataluña. Casi un año después del referéndum que no fue y de la Declaración Unilateral de Independencia, negada poco después de ser proclamada, parece que no hemos avanzado ni medio pasito. Bien al contrario, tenemos no uno sino dos presidentes independentistas. Uno que amenaza desde la Generalitat y otro que de verdad ostenta el poder desde Bélgica mientras continúa con acciones tan indignas como la de denunciar al Juez Llarena, y de paso al Estado español, con toda suerte de mentiras. Así las cosas, y estancados en una especie de día de la Marmota donde todo vuelve a repetirse, nadie sabe qué dirección acabarán por tomar los acontecimientos. Torra y Puigdemont, no contentos con el daño que ha sufrido este pasado año la Cataluña a la que supuestamente ellos aman y defienden y también, por qué no reconocerlo, la propia España, anuncian un otoño caliente y exigen a Sánchez hechos. Pero, ¿qué puede hacer Sánchez? ¿Qué se puede hacer, en realidad ,con esta situación enquistada?

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