23 marzo 2019
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Vecinos molestos: 8 de cada 10 multas por ruidos se producen en pisos

Solo en el Fin de Año Universitario se concentra más del 10% de las infracciones de todo el año

02 ene 2019 / 17:42 H.

Las habituales sanciones de 300 euros no están logrando reducir el número de vecinos ruidosos que residen en la ciudad. Durante tres años consecutivos el Ayuntamiento ha tramitado en torno a 170 expedientes sancionadores a inquilinos y propietarios de pisos que fueron denunciados por la Policía Local tras comprobar que superaban el nivel máximo de decibelios permitido por las ordenanzas municipales.

Con 170 casos en 2016, 168 en 2017 y 171 en el recién cerrado ejercicio, las multas parecen haber perdido su efecto disuasorio, circunstancia en la que ciertamente influye el gran volumen de población "flotante" que reside en esta ciudad universitaria.

Conforme a los datos de la Policía Administrativa, 171 de los 200 expedientes tramitados a lo largo de 2018 se refieren a domicilios particulares. Las restantes denuncias, a comercios y locales (6), bares y restaurantes (19) y comunidades de propietarios y garajes (4), apenas llegan al 15%.

Aunque ninguna estadística recoge el perfil de los multados, no hay dudas de que la mayor parte de las infracciones a la Ordenanza de Ruidos se producen en pisos de estudiantes. Prueba de ello es el alto índice de sanciones que, según la última memoria de la Policía, se contabilizaron en la zona centro, el entorno del Campus Miguel de Unamuno y Labradores, barrios con muchas viviendas de universitarios.

Otro dato destacado es que tan solo en el Fin de Año Universitario se concentran más de un 10% de las denuncias por superar los niveles de decibelios permitidos. Desde las doce de la noche del pasado 13 de diciembre hasta las siete de la mañana del 14, tras la celebración de la Nochevieja estudiantil, la centralita policial recibió más de cien llamadas telefónicas. Por exceso de ruido se atendieron 22 requerimientos con mediciones positivas. De hecho, los agentes tuvieron que desalojar un piso de la calle Toro en la que se celebraba una fiesta con más de medio centenar de asistentes.