22 mayo 2019
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Trumpismo en acción

10 may 2018 / 04:45 H.

No puede decirse que la decisión de Trump de romper el acuerdo nuclear de 2015 con Irán haya sorprendido mucho. Su insistencia en que los Estados Unidos debían abandonar el Plan de Acción Conjunta (PAC), suscrito entre Teherán y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, más Alemania, no era sino la mera anticipación de la resolución adoptada anteayer. La exigencia esgrimida por Trump estos últimos meses de que la continuidad del PAC debía supeditarse al compromiso iraní de desmantelar el programa misiles y de renunciar para siempre a todo programa atómico era mero humo de cobertura.
Este último movimiento trumpista se ha realizado en contra de la opinión de los demás firmantes del acuerdo de 2015, incluido el gobierno de Teherán y, sobre todo, los de París, Londres y Berlín, que habían suplicado a Washington mantenerlo en vigor. Desgraciadamente, ese ninguneo a los aliados europeos no dejará de producir un nefasto relajamiento de los vínculos interatlánticos, con el consiguiente reforzamiento de la inquietante posición rusa en la Europa central, oriental y balcánica. ¿A quién beneficia, pues, el paso dado por el presidente americano? Obviamente, a quienes lo demandaban desde hace tiempo. Es decir, a Israel y a Arabia Saudí, que ven proyectarse la amenazadora sombra iraní en los conflictos de Iraq, Yemen y Siria.

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