27 septiembre 2020
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Tirar los tejos

15 jun 2015 / 04:45 H.

Bien, ya están constituidas las nuevas corporaciones locales y autonómicas. Tengo la impresión de que los ciudadanos han asistido con cierta indiferencia a este circo de negociaciones, patadas en la espinilla, reproches lastimeros, largas cambiadas, tortillas francesas, arrumacos furtivos y maniobras orquestales en la oscuridad. Era de esperar. Como eran de esperar estos pactos o acuerdos (se llaman así cuando los hace uno) y las componendas y cambalaches (llamados así cuando los hacen los demás). Esto también es la política. Al fin y al cabo (remedo aquí a Larry Hardiman), ´política´ procede del griego ´poly´, que significa ´muchos´, y del bosnio ´tica´, que significa ´tejo´. O sea, que en ocasiones la política consiste en tirar los tejos, muchos tejos, en saber insinuar al otro el interés que se tiene puesto en él (o ella). Y eso, ¿cómo se hace? Pues, por ejemplo, a la manera de Pastora Soler: "Quédate conmigo, que si tú no estás no sale el sol". Valen también fórmulas quizá menos emotivas y retrecheras, pero igualmente eficaces, del estilo de "Anda, Manolo, absteneos, que nos ponéis en casa".
No sin avisar antes al lector para que no se tome en serio la etimología de arriba, declaro mi satisfacción con esos modos de proceder, que son profundamente formativos. Con toda seguridad, los políticos que han negociado los pactos habrán aprendido algo importante: que su estrategia, elegir la opción menos mala o menos inconveniente, es exactamente la que han seguido muchos de los ciudadanos, que con su voto se han acercado a los que menos les disgustan. A los que menos les disgustan.

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