22 mayo 2019
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Recortes

09 may 2018 / 04:45 H.

Hoy mi farol no pretende iluminar los recortes del gobierno en sanidad o educación. Tampoco los que hacen ante toros bravos unos arriscados atletas de reflejos felinos. Escribo de los que se hacen, tijera en mano, de las columnas de prensa. Gente que los va guardando en un cajón —de sastre y desastroso—, una caja de zapatos o de dulce de membrillo. Usualmente no vuelven a ser leídos. Aparecen amarillentos cuando fallece el recaudador, recortador, o reincidente, pocas veces relector. Los deudos tiran su ropa, venden sus libros —incluso los dedicados—, y encuentran esos retales de los diarios. Desechan el templo de papel prensa que se edificó durante años —tan paciente como inútilmente—, sustentado en las columnas de los articulistas predilectos del muerto.
"Pues mi Pepe algunos días te recorta", me espetó trasantier una guapa señora. El veterano columnista engordó media arroba, apuró su café y le atizó un par de besos a la amiga que le había proporcionado unos gramos de autoestima.

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