16 junio 2019
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Recordémoslo

08 may 2018 / 04:45 H.

María había cumplido año y medio aquel 28 de junio de 1960. Esperaba en brazos de su tía en la estación de Amara mientras su madre le iba a comprar unos zapatos. Pero ETA había decidido colocar una bomba en la consigna de esa estación. Murió abrasada.
José María tenía 13 años en marzo de 1980. Su delito fue acercarse a una bolsa de deporte dentro de la cual los terroristas habían colocado un explosivo. Su cuerpo quedó destrozado. Lo mismo que el de Alfredo, también de 13, en mayo del 85, al entrar en un portal.
Daniel tenía 14 en octubre del 86. Iba en coche con sus padres por Donosti. Dos terroristas se acercaron en moto y dejaron sobre el techo del automóvil un artefacto. Murieron los tres en un amasijo de hierro y carne. Sonia de 15, su hermana Susana de 13, Juan de 9 y Silvia de 13 fueron de compras a un hiper en Barcelona acompañando a sus padres. Corría junio del 87. Pero ETA había puesto en el aparcamiento un coche bomba en nombre de la reunificación de su puta patria, independiente, socialista y euskaldun. Murieron los cuatro y otros 17 adultos más.

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