11 diciembre 2019
  • Hola

El PSOE toca fondo

27 ene 2013 / 11:45 H.

Zapatero no sólo dejó a España como un solar, también metió a su partido en una encrucijada muy complicada al entregarse por completo a los nacionalismos secesionistas, incluso a los más radicales y antidemocráticos como es el caso de Esquerra Republicana de Cataluña. Esta pérdida del sentido de Estado en un partido clave en la construcción de la España actual ha sido, a mi juicio, la clave que explica su situación actual.

Los socialistas han querido estar a la vez en misa (con la Constitución) y repicando (con los independentistas) y eso es imposible. Es cierto que este coqueteo con los antiespañoles les trajo buenos resultados en las elecciones de 2008, que hundieron al PP en Cataluña y País Vasco, pero se ha demostrado que aquello fue un espejismo. Los ciudadanos que defienden la unidad de lo que queda de este país saben que sólo el PP y UPyD la garantizan y los que enarbolan las autodeterminaciones, independencias y demás soplapolleces saben que el populismo de los nacionalistas es su sitio. Con este escenario, ¿dónde está el PSOE? En ningún sitio. En tierra de nadie a pesar de que en los últimos meses se ha agarrado a un proyecto ficticio como es la "España federal". Un proyecto del que no han escrito ni una sólo línea porque ni ellos mismos son capaces de explicarlo. El motivo es claro: en una España federal todas las autonomías tienen el mismo autogobierno y eso los nacionalistas catalanes y vascos no lo quieren ver ni en pintura, ya que ellos siempre pretenden estar por encima. Lo que sería intolerable -y no sabemos si el PSOE lo querrá así porque repito que no lo ha explicado- es una España federada, pero con más privilegios para unos que para otros. Entonces eso sería otra cosa, un sistema insolidario e inaceptable que jamás puede tener cabida en la Constitución.

Otra causa del peliagudo trago que viven los socialistas es la división que tiene el partido y la falta de renovación tras el fracaso en las Elecciones Generales del pasado año. División porque Chacón se quedó a las puertas de la secretaría general, aunque sigo diciendo que una señora que tiene más de nacionalista catalana que de socialista jamás puede optar a la presidencia del Gobierno español. Y falta de renovación porque los militantes del partido que fundó Pablo Iglesias no quieren que les guie un líder agotado y perdedor como Rubalcaba flanqueado por personajillos insulsos como Elena Valenciano y Óscar López. Con un PP que se lo está poniendo "a huevo" con su política de recortes y promesas incumplidas, el PSOE está totalmente bloqueado y sigue espantando al voto de la izquierda hacia posiciones muy peligrosas como la que tiene la Izquierda Unida de los "castristas" Cayo y Llamazares.

Con este panorama en Ferraz sólo queda hacer borrón y cuenta nueva. Apostar por un líder que no esté contaminado por el infausto pasado como ocurrió en su día con Zapatero cuando alcanzó la secretaría general. Pero más importante que el nombre del líder será la manera de hacer política que tenga en el nuevo PSOE. Sería un error que siguiera más cerca del nacionalismo que del constitucionalismo y por lo tanto el mejor espejo en el que se puede mirar es el de socialistas europeos como los franceses o los alemanes. Partidos que apuestan por las necesarias políticas sociales, pero que tienen un sentido de Estado ejemplar, el mismo que este PSOE ha olvidado en el bolsillo de alguna chaqueta de pana.

No descubro nada si digo que tengo entre poco y ningún cariño al PSOE, pero al mismo tiempo afirmo que el Gobierno del PP necesita una oposición digna y responsable que a día de hoy no existe. El fracaso de los socialistas en las elecciones gallegas y vascas es la constatación de que este partido atraviesa la situación más complicada de la democracia. Este panorama no sorprende ya que el PSOE se lo ha ganado a pulso.