23 marzo 2019
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Los paisajes de Agallas protagonizan el cuento familiar 'Puedo Volar'

Un cuento familiar de Elisa Rubio por el cual se puede medir las emociones

23 dic 2018 / 18:00 H.

Agallas ha sido la localidad salmantina que ha ambientado el cuento familiar ‘Puedo Volar’ de Elisa Rubio.  Una publicación, que se presentó el 8 de diciembre, para disfrutar de la lectura y sus ilustraciones.

Unas imágenes basadas en este municipio y vinculado a la escritora por su familia y amigos. Además, este cuento está lleno de los colores del arco iris para medir las emociones, como, tristeza, alegría, amor o enfado.

Sin duda, ‘Puedo Volar’ es un trabajo sobre todo para los más pequeños pero también para los mayores, con el fin de una propia superación personal.

 ‘Puedo Volar’
Trata de una niña que vive junto a su abuela, en una casa de madera, dentro de un bosque de Castaños milenarios.
Próximo a su casa, se encuentra un árbol especial y diferente. Es el Árbol Gordo. Un castaño milenario, hueco por dentro, y donde la niña juega y lee habitualmente con su abuela y su amiga Chispa, la luciérnaga.

Un día, se acercan hasta el Árbol Gordo, un grupo de animalitos, y el búho se cuela dentro. Tras hacerse amigo de Chispa, abre unos frascos que contienen  esencias de distintos colores, que  resultan ser las emociones.
Tras derramarlas, todas ellas se entremezclan y forman un buen lío, que provoca que ambos amigos se sientan muy mal. Se dan cuenta del lío que han ocasionado pero no son capaces de volver a ordenarlas.

Cuando la niña llega al Árbol, ordenan todo y junto al resto de animalitos decide desvelarle uno de los secretos que guarda el Árbol Gordo. Terminan leyendo un cuento, del que sin saberlo, son los protagonistas.

Al abrirlo, aparece la mariposa Iris, que es la reina del arco iris, y junto a ella vuelan todos hasta los colores del arco iris, descubriendo como regular sus emociones. Una vez allí, viajan entre sus colores, mientras conocen las distintas emociones de mariposas que viven en cada color.