20 marzo 2019
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Así eran las nodrizas de Ledesma

Tener entre 19 a 26 años, estar vacunada, estar de 'buen año' o no sufrir ninguna enfermedad eran algunos de los requisitos indispensables para ser nodriza.

29 oct 2018 / 14:31 H.

Desde tiempos de los Faraones, ya existía la imagen de la mujer nodriza. Al mismo tiempo que amamantaban a sus hijos, también lo hacían con los hijos de las mujeres de más alto nivel económico, bien fuera a cambio de dinero o comida. De ahí que tanto los hijos de la matrona como los ajenos recibieran el adjetivo de hermanos de leche.
Estas mujeres de clase bastante baja, la mayoría se instalaban en las casas de los más pudientes durante el periodo de lactancia, por lo que en su propia casa, quitaban una boca a la mesa y al mismo tiempo en la casa a la que se había trasladado estaba bien cuidada, y sobre todo, bien alimentada para que tuviera bien de leche.

En el siglo XIX la alta burguesía no veía con buenos ojos que la mujer amamantara a sus hijos por lo que alquilaban por tres o a cuatro años a estas nodrizas en época de partos. Tener entre 19 a 26 años, estar vacunadas, estar de 'buen año', tener dos o tres hijos, no sufrir ninguna enfermedad y estar casada eran requisitos indispensables para ejercer este cometido. Por estas razones, muchos de los niños se encariñaban con estas mujeres hasta tal punto que, en la habitación que tenían asignada para esta labor, las llamaban mamá, cosa que tenía su inconveniente cuando lo hacían en presencia de sus padres, pero era inevitable debido a la corta edad de estos niños.

En Ledesma se podían ver varias ofertas de estas matronas en el periódico local y en alguno de la capital. En los siglos pasados y hasta mediados del siglo XX el empobrecimiento era muy elevado, por lo que había que buscarse la vida de cualquier forma y ésta era una de ellas, que además estaba muy bien vista por todos.