24 mayo 2019
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Mujeres buenas y mujeres malas

21 ago 2018 / 04:45 H.

Me despierto con la noticia de que Asia Argento, la productora y actriz que fuera voz fundamental en el movimiento Me Too, tras denunciar en Cannes que fue violada por Harvey Weinstein, pagó un menor del que abusó – su compañero de reparto en una serie, Tommy Bennet-, para que no la señalara a ella. Y me llevo un disgusto, claro. Cómo no. No es que yo no sepa que hay mujeres buenas y malas igual que hombres buenos y malos o que haya creído alguna vez que todas nosotras somos perfectas y los fallos solo los cometen ellos. No. Se de sobra que el género no garantiza los comportamientos y que las actuaciones de cada cual son de cada cual .Pero también sé que mientras a los hombres el "valor se les supone" a las mujeres nos ha costado mucho quitarnos el estigma del pecado original, de nuestra maldad intrínseca, de nuestra falta de inteligencia y hasta de la falta de ese alma que nos caracterizó durante siglos y que, para algunos, solo lo hemos conseguido parcialmente. Por ejemplo, aún a día de hoy, en países como el nuestro donde la igualdad parece ser causa común, continúa viva la leyenda de que las mujeres somos las peores enemigas entre nosotras, mientras que ellos, que llevan matándose entre sí desde Caín y Abel, presumen de su nobleza y camaradería. O se habla con desparpajo de las mujeres fatales, mientras la historia anda llena de mujeres que han perdido la cabeza hasta literalmente por lo fatales que eran sus hombres€

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