23 abril 2019
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Monsagro celebra su fiesta patronal de invierno

Los monsagreños honran a su patrón San Julián con buena climatología a pesar de las fechas en las que estamos

29 ene 2019 / 12:39 H.

Los habitantes de Monsagro, como ya es habitual desde que la memoria se pierde en la noche del tiempo, en las postrimerías del primer mes del año, concretamente el lunes 28, agasajan y honran a su patrón, el obispo San Julián,
A lo largo de generaciones y generaciones, los vecinos de Monsagro – lamentablemente  cada vez más escasos, dado el imparable despoblamiento que sufre el mundo rural – llegada la última semana del mes de enero, celebran la fiesta patronal de invierno en honor a San Julián, bajo cuya advocación se encuentra la iglesia de la localidad.
Como es tradición ancestral, el festejo se inicia la noche anterior.

Los hombres –   casados y viudos,  ya que tanto los solteros como las mujeres tienen sus propias fiestas, San Sebastián y Santa Águeda respectivamente– se reúnen en la puerta del templo para iniciar dos recorridos cantando la laborada del santo a lo largo de un itinerario circular  por las calles que circunvalan el pueblo para volver a la puerta de la iglesia, donde una vez completados, cantar  otra vez la laborada dedicada al patrón, esta vez delante de la puerta. Concluida la misma, los participantes celebran una cena de confraternidad. De madrugada, al romper el alba, nuevamente se canta la alborada con idéntico recorrido, al término de la cual, los participantes degustan el llamado limón. Con la alborada matutina se da comienzo al día del patrón propiamente dicho, que continua con la solemne misa y procesión de la imagen, para terminar la jornada en cuanto a lo religioso, con un ofertorio en la puerta del templo.

Los años en los que no hay mayordomo – como es el caso de este  –  corresponde al Ayuntamiento  encargarse de sufragar los gastos del festejo, cohetes, tamborilero y por supuesto, el convite al termino de la ceremonia religiosa al que todos están invitados. Nada nuevo que no se repita año tras año llegado el 28 de enero.


Este año, y dadas las alturas del calendario  en que nos encontramos - fechas más propias de lluvia y nieve -  la climatología ha sido benigna en lo tocante a frio y agua, lo que ha permitido el cómodo deambular de la imagen.  En honor a la verdad, muy pocos son los años en los que la lluvia impide el paseo de la imagen del patrón procesionando por la calle, por lo general tras una pequeña espera  el cielo da una tregua suficiente como para realizar la procesión y el ofertorio. Sin embargo, alguno ha habido en el que ha sido obligatorio ofrecer dentro del templo dada la contundencia y persistencia de la lluvia, afortunadamente este no ha sido uno de ellos y los monsagreños han cumplido una vez más con el rito de honrar a su patrón sin saltarse ninguno de los ancestrales pasos que el rito requiere.

Con todo, no es la climatología capeada año tras año desde antiguo, la principal amenaza de la tradición, lo es, un enemigo más enconado, un enemigo silencioso e invisible que cada vez con más fuerza presiona y consigue acabar con los usos y costumbres ancestrales, es la temible despoblación, que ya cuenta en su haber con numerosas tradiciones sacrificadas a su insaciable apetito, de momento la fiesta de San Julián resiste, entre otras cosas por ser patronal y tener obligación de hacerse cargo el Ayuntamiento en ausencia de mayordomo, otros festejos como el de los quintos, Santa Águeda, la enramada, etc. No tuvieron tanta suerte, ya son historia, forman parte de la tradición oral, y seguramente en unas cuantas décadas, hasta se perderá su memoria y dejaran de ser incluso un recuerdo, una pena pero los tiempos toman ese sesgo y no sirve de nada lamentarse.

Un año más la fiesta patronal de Monsagro se ha celebrado, quedémonos con eso, y conjurémonos  para asistir  el próximo 28 de enero, contribuyendo con ello a conservar la tradición, y con ella el propio municipio.