22 noviembre 2019
  • Hola

El miedo

01 may 2018 / 04:45 H.

El juicio de La Manada ha igualado a las mujeres como casi nada lo había conseguido. Todas nos hemos sentido idénticas a la víctima, tan indefensas como ella, tan juzgadas por nuestro comportamiento como la abusada, tan agredidas en nuestros derechos como la que no ha sido considerada violada, pese a las once penetraciones vaginales, anales y bucales de cinco individuos diferentes.
Las voces de mujeres solteras, casadas, viudas y hasta monjas se han alzado para compartir no solo indignación, sino también un miedo antiguo, de siempre, instaurado en nuestra memoria y aceptado y callado demasiadas veces. El miedo a caminar solas de noche, a entrar en un portal, a conducir sin compañía después de una cena y meter el coche en el garaje de nuestra casa, a aparcar demasiado lejos, a tomar más de una copa, a no revisar si en ella nos han podido introducir algo€ Un miedo que forma parte de nuestras vidas, de nuestro ADN y del que pese a todos los logros conseguidos por tantas de nosotras, no nos hemos podido desprender en veintiún siglos. Ese miedo que sienten las mujeres de cualquier estado civil, de cualquier condición e incluso posición social. Un miedo que han reconocido las valientes Carmelitas desde su clausura y la no menos valiente presidenta de Banco de Santander, Ana Patricia Botín, desde su atalaya.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA en Orbyt y Kiosko y más