26 enero 2022
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Luis Javier Moreno. In Memoriam

14 dic 2015 / 04:45 H.
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Dolorosa noticia la de la muerte hace unos días del poeta segoviano Luis Javier Moreno, al que conocí a principio de los años 70, en la Facultad de Letras de Salamanca.
En aquel contexto de algarada y discusión permanente, de asambleas interminables y fugaces manifestaciones callejeras, vino a estudiar aquí Filología Románica Luis Javier, un tipo ya por entonces orondo y jovial que siempre aparentó más edad de la que tenía, pionero en llevar en banderola un amplio bolsón de cuero del que sacaba, como un mago ilustrado, libros raros, y poemas inéditos con los que nos obsequiaba y sorprendía.
Pronto se amistó Luis, con el fallecido poeta Aníbal Núñez, con el que compartía una visión renovadora, crítica e irónica de la poesía en cuyo desempeño ambos coincidían con parecidos criterios. De aquellos tratos y de aquellas tertulias vespertinas en casa de los padres de Aníbal, derivó su aprecio por la ciudad y sus vínculos con cuantos nos movíamos alrededor de aquel oasis cultural y político del tardo franquismo que fue la casa de los Núñez-San Francisco.
Desde entonces mantuvimos nuestra amistad lejana pero asentada y fértil a lo largo de media vida. Coincidimos varias veces en los Cursos poéticos del Escorial, a los que él acudía cada verano a escuchar o a impartir docencia, en compañía de los grandes de nuestra lírica: Claudio Rodríguez, José Hierro y su amigo el maestro Antonio Carvajal. Todos apreciaban sus dotes de conversador interminable y de maledicente ocasional, al amparo de enormes jarras de cerveza y su perfil cultísimo, de aficionado a la pintura, amigo de artistas, entre otros de nuestro Zacarías González, al que dedicó hermosos textos hilvanados tras largas tardes de sobremesa.
Le fuimos a ver alguna vez a Segovia, donde vivía en un enorme caserón, abrumado por libros, cuadros y discos, tan insaciable en la lectura y la música como en la comida y la bebida.
Se ha muerto Luis Javier de un doloroso tumor de páncreas y su amigo segoviano, el escritor Ignacio Sanz que escribió su necrológica en el diario El País, resaltaba su condición de entretenido memorialista y laureado poeta. Un poeta extraordinario sin duda, conmovedor a veces, burlón otras, con una obra tensa y arriesgada que muchas veces fuerza la sintaxis y asombra al lector con atinadas referencias culturales, desde el latino Horacio, hasta arriesgados poetas norteamericanos contemporáneos a los que tradujo en su impecable castellano de Meseta.
Fue Luis Javier un amante incondicional de Salamanca, aquí acudía un par de veces al año acogido a la hospitalidad del profesor Fernando R. de la Flor y su llegada era un terremoto de conversaciones y libaciones tan instructivas para nosotros como perniciosas para su quebrantada salud.

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