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Los pastores más famosos de la historia descansan en Ledesma

Los pastores más famosos de la historia descansan en Ledesma

En una arca forrada con piel de animal guardada con mimo en Ledesma se encuentran los restos de los que pudieran ser los tres pastores que adoraron al Niño en Belén

PABLO MONTES

Domingo, 20 de enero 2019, 11:08

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MONETTE El secreto mejor guardado del barrio ledesmino de Los Mesones salió a la luz en 1965. En su modesta iglesia de San Pedro y San Fernando aparecieron los restos de tres de los actores secundarios del nacimiento de Jesús. Los personajes más modestos y humildes del momento en el que nace el cristianismo. Los pastores de Belén.Fue durante una reforma en el templo ubicado al otro lado del río Tormes en la localidad de Ledesma. Bajo el altar mayor apareció una arca forrada claveteada, forrada de badana (piel de oveja y carnero) con restos óseos y una inscripción: "Los gloriosos Josepho, Isacio y Jacobo, pastores de Belén, que merecieron ver, y adorar los primeros a Chrifto Dios, y hombre recién nacido en el portal".Desde entonces se comenzaron a venerar unos restos que permanecen hasta la fecha en la conocida como iglesia de Los Mesones. Cuentan en Ledesma que incluso algunos vecinos limaban los huesos para llevarse unas pequeñas reliquias de los santos pastores.Pero, la pregunta que se hace cualquiera es cómo llegaron a Ledesma.Remigio Hernández Morán es sin duda la persona que más ha estudiado este misterio. Fue profesor durante años en la localidad ledesmina, donde es recordado con un inmenso cariño. Hernández Morán está convencido de la autenticidad de estos restos después de años de investigación y de consultar una amplia bibliografía.Según su relato, para explicar esta historia nos tenemos que remontar al principio de todo. El momento en el que, según describe San Lucas en su evangelio, los pastores de Belén entran en escena.En una gruta se les apareció el Ángel del Señor para anunciarles el nacimiento del Mesías en un pesebre. Esa gruta hoy es la conocida como Cueva de los Pastores, que se puede visitar en la ciudad palestina de Belén.Remigio Hernández Román asegura que diversos autores como Flavio Lucio Dextro acreditan que fueron tres los pastores. "Después del nacimiento de Cristo siguieron visitaron el lugar donde estaba el portal. Tuvieron familia y murieron los tres el mismo día, la madrugada del 25 de diciembre del año 40.", asegura el profesor.Fueron enterrados en Siar-el-Ganem, junto a la Cueva de los Pastores de Belén y donde se levantó el llamado Convento de los Pastores que acabó en ruinas y con las sepulturas vacías. "Se cree que los restos fueron llevados a Ledesma por alguien en torno al año 900. Lo más probable es que ese alguien fuera un devoto cruzado ledesmino que se llevó su sagrado trofeo a su pueblo", asegura Remigio Hernández Morán. No es algo descabellado puesto que fueron muchos los cruzados que rescataron reliquias como restos de la cruz de Cristo, la Santa Espina, la Sábana Santa o el Santo Cáliz, que llevaron a Europa para evitar los ultrajes de los musulmanes.Según Hernández Morán "los cuatro o cinco siglos que siguen de silencio en torno a los restos de los pastores tras su llegada a Ledesma se deben a la Reconquista". "Como medida de precaución ante una posible desaparición o profanación por parte de los árabes, decidieron ocultarlos", añade.Una de las claves que refuerza la teoría de Remigio Hernández es el hecho de que en ningún otro lugar del mundo se veneran los restos de los pastores de Belén. De hecho en la iglesia de la localidad guipuzcoana de Hondarribia se encuentra una arqueta de mármol blanco vacía con tres cavidades que se trajo del lugar en el que fueron enterrados los pastores. El arqueólogo C. Guarmani la encontró en Belén y se la regaló a Antonio Bernal de O Reilly, cónsul general de Siria y Palestina a finales del siglo XIX, que a su vez la donó a la iglesia de Hondarribia. Remigio Hernández Morán asegura que en un principio los restos de los pastores estuvieron en ella.Ocultos en la iglesia más modestaLos que lleguen a Ledesma desde Salamanca y, antes de cruzar el Puente Nuevo sobre el Tormes, se desvíen a la derecha, se adentrarán en el barrio de Los Mesones. Allí se levanta la iglesia de San Pedro y San Fernando. Cada mes de junio se viste de gala para celebrar la festividad de la Virgen de la Salud. Se construyó en 1857 con los restos de la iglesia de San Pedro y Santiago, que se cerró años antes debido a la mengua de población. La espadaña data del siglo XVII y el claustro interior, de cien años antes.Del templo original conserva el retablo mayor dedicado a San Pedro. Precisamente bajo ese retablo aparecieron en 1965 los restos de los tres pastores de Belén.Pero ya hay constancia de la presencia de estos huesos en el primitivo templo mucho tiempo antes. "En un libro de cuentas de la iglesia del año 1786 aparece un escrito referente a la visita pastoral del obispo de la Diócesis a dicho templo y en el que hace mención al reconocimiento de los huesos dentro de la arqueta y fuera de ella, detallando cada uno de ellos y que coinciden exactamente con los hallados dos siglos después", asegura Remigio Hernández Morán. Ese libro detalla todos los restos óseos que había por entonces: "una cabeza entera, otra media, cuatro huesos grandes de canilla, diez pedazos de calavera, veinticuatro costillas, una mandíbula, catorce huesos medianos, quince de espinazo y siete pedazos de costillas pequeñas". Asimismo se asegura que había otros objetos como una cuchara, restos de cuero y cortezas de árbol, además de la inscripción en la que se pueden leer los nombres de los tres pastores."En ese libro el obispo manda que se conserven esos huesos en el mismo depósito en el que estaban, pero sin darles culto hasta que se tome otra decisión. Además, distribuyó las cuatro llaves del arca entre él mismo, el regidor decano de la villa, el abad de la Clerecía y la parroquia de San Pedro", asegura Hernández Morán.Ese reconocimiento de los restos se hizo indirectamente por un Papa, Inocencio XI en el año 1677. El pontífice concede indulgencia plenaria a la "cofradía bajo la advocación de los santos Jacobo, Isacio y Josefo, canónicamente erigida y fundada en la iglesia parroquial de San Pedro de la villa de Ledesma". Así reza en un escrito del que Hernández Román tiene una copia que, según asegura, le consiguió un buen amigo que se encontraba en el Vaticano.El traslado de los restos de los pastores de la primitiva iglesia de San Pedro a la actual de Los Mesones tuvo lugar en 1864. Así figura en un inventario que encontró Hernández Morán. Desde entonces y hasta 1965, el arca permaneció oculta.El profesor jubilado está seguro de que esta historia no se trata de una leyenda, sino de una "tradición". Sea como fuere, Ledesma puede presumir con orgullo de un apasionante relato que suele pasar desapercibido.La "luna de sangre", esta noche en Salamanca: todo lo que debes saber para presenciar el eclipseEl pueblo salmantino que tiene arsénico en su agua "potable""Por mis cojones me la vais a quitar": la amenaza con un cúter de un sintecho a un policía

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