17 mayo 2019
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Ledesma y el Concilio de Trento

La normativa eclesial comenzó a aplicarse en la localidad a partir del siglo XVI

03 dic 2018 / 15:37 H.

La aplicación efectiva de los decretos y la normativa eclesial emanada a partir del Concilio de Trento podemos decir que es una realidad en Ledesma a partir del siglo XVII. La preocupación principal del Obisto Diocesano,que habitualmente visitaba las iglesias e instituciones religiosas de la villa, así como lo expresaba en los mandatos de los visitadores canonicos, es la cura pastoral y la atención espiritual a los filigreses. Incluso el control economico, que era lo más árduo de estas visitas, iba encaminado también a constatar el buen uso que en las parroquias, cofradías y hospitales debían hacer del patrimonio para los fines propios.



Esta insistencia en los aspectos que hoy llamariamos más pastorales, frente a los económicos o de gestión de las parroquias, es mucho más acentuada en el siglo XVIII, pues a Ledesma llegan también las nuevas ideas del siglo ilustrado Español. En realidad, las Constituciones Sinodales realizadas en el año 1654 por el Obispo Salmantino D.Pedro Carrillo de Acuña, si bien dedicaban aún capítulos a las prebendas y beneficios eclesiásticos, consignaban importantes decretos dedicados a la persona de los párrocos y su relación con los feligreses, anticipando asi un cambio de mentalidad también en la Iglesia Salmantina. Pero sin duda los que más cambiará la historia de la iglesia en toda España, durante estos siglos, será la caída del antiguo régimen y el resurgimiento de una nueva sociedad, acorde con las ideas renovadoras de la época. Los efectos de los sucesivos decretos estatales interviniendo en la iglesia y, sobre todo en sus bienes, se dejan notar de forma muy concreta en Ledesma desde finales del siglo XVII.



Asi las propiedades del hospital de San Jose, la institución que llevaba a cabo en esa época una importantísima labor de asistencia social y caritativas, quedan afectadas por las leyes dasamortizadoras. A cambio de las principales fincas que poseía el hospital de San Jose, que se vendieron por el Real Decreto de 26 de febrero de 1798, el gobierno les dará unos simples títulos de deuda pública que prácticamente quedarían en papel mojado. Podemos decir que, a partir de aquí, las consecuencias de los cambios políticos y gubernamentales se dejarán sentir, como en toda España, también en le iglesia ledesmina cuya fisonomía, a finales del siglo XIX, será completamente nueva.Primera parte,seguirá en el siguiente articulo la segunda parte. Texto recogido del libro. Historias de Ledesma, coordinado por Jose Luis Martin Martin y Santiago Martin Puente, hoy en día, en archivos de Ledesma.