29 septiembre 2020
  • Hola

Las reliquias de tres pastores de Belén descansan en Ledesma

Ante la amenaza de invasión en Tierra Santa, los cristianos trasladaron los restos a diferentes lugares, entre ellos a la villa ledesmina, donde fueron venerados e incluso se les atribuye algún milagro

09 ene 2019 / 10:52 H.

MONETTE Mari Paz González, gracias al trabajo histórico y serio de un grupo de estudiosos de la Asociacion de Belenistas de Madrid (que continuaron con las labores iniciadas por Don Antonio Vega, miembro de La Real Academia de Farmacia) nos trae una historia sorprendente: Los huesos auténticos de varios de los pastores que acudieron al portal de Belén están enterrados bajo un altar en la provincia de Salamanca.
 
Al parecer, ante la amenaza de invasión de las tropas mahometanas en Tierra Santa, los cristianos decidieron poner a buen recaudo muchas reliquias, decisión clave en el transcurso de esta historia. Luitprando, subdiácono de Toledo asegura en el año 960 que es en la época del Conde Fernán González cuando unos caballeros que fueron a Jerusalén trajeron los cuerpos de los tres pastores y los trasladaron a Ledesma.
 
En esa misma línea se expresa Julián Pérez, Arcipreste de la iglesia de Santa Justa de Toledo, que narra como, antes del año 900, un caballero bletisano dijo los nombres “Isacio, Josef y Jacobo”, los cuales corresponden a los tres pastores trasladados a Ledesma. En otra parte de su escrito, insiste Julián Pérez en que ahora están en la ciudad de Bletisa, donde son venerados.
 
Pero continuemos con el relato. Por orden del Rey Enrique IV, Don Beltrán de la Cueva fue el encargado de reedificar la Capilla del Santo Cristo del Amparo que se encuentra dentro de la iglesia de San Pedro de Ledesma. En el altar de dicha capilla, al lado del Evangelio, se colocaron los cuerpos en un arca cerrada. Así lo ratifica Francisco Zato, presbítero, vecino y natural de Ledesma en sus apuntes de los Santos Pastores y Mártires de Ledesma.
 
Muy pronto, la devoción  popular empezó a venerar estos restos. Fue entonces cuando comenzaron los milagros. Francisco Zato asegura que padeciendo Ledesma una gran sequía, el 25 de mayo de 1164 se abrió el arca que contenía las reliquias y después de hacer las rogatorias correspondientes empezó a llover a las pocas horas y durante cinco días. En el archivo parroquial de Santa María consta como en el año 1662 se había formado ya una importante cofradía de devotos de la Hermandad de los Santos Pastores, en incluso el Papa Inocencio XI habla de ello en su primer año de mandato en 1667.
 
Setenta y tres años más tarde el venerable Hurtado de Mendoza, de la Compañía de Jesús, vio los tres esqueletos con las dos calaveras enteras y una deshecha, unos actos de expolio de los que también fue testigo el obispo de Salamanca, Don Cristóbal de la Cámara, en 1755, quien comprobó como algunos fieles se habían llevado parte de las reliquias. Mandó hacer un arca con cerradura y levantó una verja metálica con cuatro llaves, aunque las precauciones sirvieron de poco, ya que en 1786 se hizo un inventario con lo que quedaba y el resultado no fue alentador: Una cabeza entera, tres cascos, cuatro huesos grandes de costillas,diez pedazos de calavera, 24 costillas y una mandíbula, 14 huesos medianos, 15 de espinazo, siete pedazos de costillas pequeñas, tres pedazos de cuero pequeños, tres pedacitos de lienzo, una cuchara de palo quebrada y unas tijeras grandes.
 
En 1864 se trasladan los restos a una nueva Iglesia edificada en el Arrabal de Los Mesones, la iglesia de San Pedro. El culto a los Pastores desaparece de pronto, sin dejar rastro. Tiempo después, Don Antonio Vega de Samper, miembro de la Real Academia de Farmacia de Madrid y un entusiasta belenista, da en sus investigaciones con los primeros planos que le llevan al arca de los pastores de Ledesma. Después de mucho esfuerzo, el 29 de junio de 1970 encuentra al fin, y junto a otros belenistas, los restos de estos tres pastores que fueron traslados de Belén a Ledesma. 

Para leer más publicaciones enviadas por los vecinos de Ledesma pulse aquí.