23 abril 2019
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Juan del Álamo rompe el mal fario de San Fermín

Cortó su primera oreja en San Fermín a su primer Cebada Gago, nulas opciones con el sexto

09 jul 2018 / 20:49 H.

Juan del Álamo paró con soltura y cierta facilidad a Delantero, un toro de Cebada Gago, con media tonelada exacta de peso, que era el primero de su carrera con este hierro gaditano, uno de los clásicos de San Fermín. Brindó el torero de Ciudad Rodrigo su primer toro al público en su reencuentro con esta afición tras la ausencia del año pasado y de haber completado con anterioridad cuatro ferias consecutivas tras el debut de 2013. La disposición y la entrega no se quedó en la dedicatoria sino que se hundió de rodillas al amparo de los tendidos de sol para comenzar de manera espectacular su trasteo y tratar de captar la atención del público. Se fajó a derechas en la primera tanda en la que el pupilo de Cebada Gago no se entregó jamás y sí viajó en todo momento con molesto cabeceo exento de entrega; al tiempo comenzó a cortar su recorrido, más paciente ya en el segundo envite, pero sin terminar de marcharse de las telas. Fue siempre más la entrega y la disposición del torero que la de su oponente criado en La Zorrera, en tierras de Medina Sidonia.

Por el pitón izquierdo le sorprendió el toro en los primeros compases pero luego se terminó imponiendo y dio continudiad a un trasteo en el que tuvo el mérito de que no le tocara jamás la muleta en las tarascadas continuas. Del Álamo volvió a tirarse de nuevo de rodillas para ratificar su entrega y disposición en una faena en la que pareció navegar más suelto que nunca en esta plaza. Fue faena con poco eco en los tendidos pero de disposición y buena técnica en conjunto. Cerró por manoletinas un trasteo firmado en apenas un palmo. Una buena estocada sirvió para poner la rública a una buena actuación que fue premiada con una oreja. 

Manso, reservón y deslucido fue Muchacho, el sexto de la función, un imponente toro de Cebada Gago, alto, silleto y largo como un tren, con una despampanante testa con más de un metro de pitón a piton en su veleta cuerna. El de Cabada Gago no hizo más que cosas desagradables en los primeros compases. Juan del Álamo brindó la faena a su compañero y paisano Javier Castaño, herido de gravedad el domingo en este mismo escenario. Agarrado a la contera del burladero, sentado en el estribo y de rodillas ganándole pasos, el torero mirobrigense embistió más que el arisco y deslucido toro de Cebada en los primero compases. Se templó después para tratar de limar las asperezas y los gañafones constantes de un toro sin fundamente y ninguna gracia.

Fue improvisando sobre la marcha para tratar de ponerle un poco de alegría a la insulsa y cambiante embestida de su oponente que jamás acudió entregado y convencido. Todo lo contrario que el torero que lo puso todo de su parte desde el minuto cero, imponiéndose pero consintiendo para que el toro no levantara la bandera blanca dentro de su limitada condición. Así poco a poco le fue dando forma a su trasteo que no terminó de calar en lso tendidos pese a que la Pamplonesa se lanzara con el pasodoble del Club Cocherito. Volvió a estar eficaz, resolutivo y seguro con la espada pero quedó tendida y tuvo que rematar con el verduguillo con menos fortuna.


LA FICHA
Con lleno en los tendidos, en tarde soleada y de calor.
Tercera corrida de toros de la feria de San Fermín.

Hasta el momento se han lidiado toros de Herederos de José Cebada Gago, de pobre juego. Con más puntos de nobleza de lo esperado, pero descastada en conjunto y de pobre juego. 
Octavio Chacón (grosella y oro), oreja y oreja. Salió a hombros.
Luis Bolívar (sangre de toro y oro), silencio tras aviso y silencio tras aviso.
Juan del Álamo (verde botella y oro), oreja y silencio tras aviso.