21 mayo 2019
  • Hola

Jesús Martín González, natural de Mozárbez, recoge su devoción por Salamanca en unos versos

A sus 86 años, mantiene intacta su ilusión por plasmar en el papel sus sentimientos por la tierra que lo vio nacer

07 may 2018 / 20:31 H.

    El 7 de julio de 1932, nació en la localidad salmantina de Mozárbez -a escasos 12 kilómetros de la capital- Jesús Martín González, y desde hace años vuelca en distintos escritos sus sentimientos por su tierra.
     
    Se crió en el seno de una familia numerosa, y fue uno de los dos agraciados que pudo estudiar en Salamanca, en concreto, él, Derecho y su hermano (que acaba de fallecer este año y ha sido muy querido en esta tierra), Medicina.
     
    Sacó las oposiciones primero en Ávila y luego en Madrid, donde nos hemos criado todos (sus 6 hijos). Ha ocupado un alto cargo en la Administración, hasta el momento en que se jubiló.
     
    Siempre apegado a sus orígenes, volviendo año tras año a las tierras que heredó de sus padres en Mozárbez, ha transmitido toda la cultura salmantina a diestro y siniestro, escribiendo en los últimos años numerosos ensayos, la mayoría relacionados con Salamanca.
     
    Un ejemplo de éstos son los poemas 'A Vueltas con el Tormes' y 'Desde el Castañar'.
     
     A VUELTAS CON EL TORMES
     
    Han pasado cuatro años,
    y el río me ha obedecido:
    sigue rodando sin pausa
    para alcanzar su destino.
    Sus aguas discurren mansas,
    y, en ciertos tramos, sin ruido.
    Sólo ante abultadas rocas,
    que no obstruyen su camino,
    él se lanza juguetón,
    para mostrar que está vivo.
     
    Sobre su lecho de piedras,
    y en la arboleda escondido,
    su mensaje misterioso
    se expresa en claros sonidos.
    Yo lo contemplo gozoso,
    devolviéndole sus guiños
    y me sorprendo pensando
    que me ha cautivado el río.
     
    Es un río de montaña,
    un simple recién nacido,
    y no parece consciente
    de cuál será su destino.
    Por eso puede reir,
    con un murmullo continuo
    y, alumbrado por el sol,
    devolver reflejos vivos.
     
    Kilómetros adelante,
    se ensombrecerá su sino,
    mas no importa, porque, entonces,
    ya el río será otro río.
    Heráclito lo entendía
    y sentenció en su aforismo:
    “Algo después, más allá,
    el río ya no es el mismo”.
    Y lo único que importa
    es el presente preciso;
    olvidando el más allá,
    el pasado y el destino.
     
    ¡Inagotable metáfora,
    de Heráclito sobre el río,
    donde, sorprendentemente,
    está el presente escondido!
    Quiero marchar junto al río;
    seguir sus curvas y quiebros;
    oir sus cantos y quejas
    y adivinar sus secretos.
    Y lo seguiré intentando,
    mientras me dure el aliento.
     
     

    DESDE EL CASTAÑAR DE BÉJAR
     
    Picos de Valdesangil
    solitarios, reposados;
    sin senderos ni caminos,
    inmóviles, despoblados,
    salvo de recias encinas
    y de roquedos clavados.
    Solemnes y sugerentes,
    estables e inanimados,
    vuestro expresivo silencio
    en quietud está gritando
    que no existe el movimiento
    y que el tiempo está parado
    ya que está la eternidad
    en vuestra imagen hablando.
    Pasan nubes que os cabalgan
    pero que os dejan intactos.
    Una peña caballera,
    el panorama centrando,
    en equilibrio inestable
    se mantiene de milagro:
    pero permanece enhiesta
    cuando vuelvo, año tras año.
     

    Para leer más publicaciones sobre Mozárbez pulse aquí y sobre cualquier otro pueblo de Salamanca, aquí

    Puedes subir a ¡Viva mi Pueblo! la información y las fotografías de este u otros municipios salmantinos o mandarlas a vivamipueblo@lagacetadesalamanca.es