14 diciembre 2019
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Islandia

27 ene 2013 / 11:45 H.

Y al mismo tiempo me indigno porque estoy seguro de que nuestros políticos no se van a fijar ni lo más mínimo en el ejemplo que nos ha dado este pequeño país del noreste de Europa.

Islandia tocó fondo por las mismas razones que nosotros: la burbuja inmobiliaria creció de una manera desorbitada, las familias vivieron por encima de sus posibilidades, los bancos concedieron créditos a todo el mundo a la vez que invertían en "porquería financiera" y los políticos fomentaron este panorama ficticio sin imaginarse el terrible final. Como ocurrió en España, todo saltó por los aires y en ese momento el frío país europeo tomó una senda muy singular de la que se habla poco porque no interesa. Una historia muy larga que os recomiendo estudiar en profundidad, pero que se resume en que el Gobierno dejó caer a los bancos sin que los islandeses se quedaran sin sus ahorros, el primer ministro y los banqueros se sentaron en los tribunales, las decisiones importantes se sometieron a referéndum y la Constitución se reformó para no volver a caer en el futuro en los mismos errores. Todos los culpables de la crisis pagaron su peaje, algo que no sucedió en España, donde sólo han cumplido y cumplen su penitencia los ciudadanos y las empresas, pero no los políticos y los bancos.

En nuestro país estamos haciendo exactamente lo contrario por una sencilla razón: la Unión Europea nos lo impone. Islandia tuvo la suerte de no contar con ese yugo con sede en Bruselas al no ser miembro de la UE, cosa que no ocurre en nuestro caso. Pero eso no quiere decir que tengamos que tragar con todas sus imposiciones. Llevo tiempo reclamando que el Gobierno español dé un golpe sobre la mesa del Eurogrupo ya que, de lo contrario, esos personajes siniestros sólo nos van a llevar por un camino que termina en un profundo barranco. No tengo ninguna duda de ello.

Una de las directrices de Bruselas ha sido la tremenda torpeza de dar un cheque en blanco a los bancos, algo que Islandia rechazó de plano. Ese país opto porque quebraran para posteriormente nacionalizarlos, eso sí, sin que los ahorradores perdieran ni un solo euro (coronas en su caso). En España sin embargo hemos dado a los bancos dinero público sin que el Gobierno se reserve el derecho a decidir qué tiene que hacer la entidad con esa pasta. Para más inri, el crédito no se ha vuelto a abrir a empresas y particulares lo que hunde la actividad económica y lastra el crecimiento. Y eso ocurre porque los bancos prefieren prestar ese dinero a un interés mucho más alto a Grecia y Portugal en una muestra de que la banca y los mercados están gozando con la situación trágica de estos dos países.

Si en España se hubiera tenido la misma valentía que en Islandia se tendría que haber dejado caer a los bancos con problemas. El Fondo de Garantía de Depósitos debería haber devuelto el dinero sólo a los titulares de una cuenta corriente y si los especuladores de todo tipo se quedaban a cero, pues lo siento. Y lo más importante de todo. España se debería haber plantado en el mercado de deuda y decir con claridad que el objetivo ahora es el crecimiento y la recuperación económica y que el dinero que se debe se devolverá a su debido tiempo.

Todo eso parece muy fácil y demagogo, pero no es un cuento de ciencia ficción y sí una realidad que protagonizó Islandia. Un país muy diferente al nuestro, pero del que se debería tomar buena nota. Pocos dudan de que la deriva que está tomando España sólo nos va a traer más sufrimiento. Seguir la senda que marca la UE es garantía de fracaso porque el objetivo de esos personajes es que todo siga como estaba antes y eso es imposible. La crisis nos está diciendo que hay cosas que cambiar y las cosas se cambian plantándose a su debido tiempo y dando voz a la gente, ya que su inmenso potencial es el único capaz de conseguir que remontemos el vuelo.

A medida que conozco más acerca de la curiosa historia de Islandia en esta crisis estoy más convencido de que en España podemos hacer las cosas de otra manera.