10 diciembre 2019
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Nos hemos vuelto locos

10 dic 2013 / 13:27 H.

Incluso me parece muy pertinente la propuesta de Julio Anguita -el último líder de categoría de una izquierda española que actualmente da vergüenza ajena- en la que abogaba por un frente cívico que paralice el país y que, en definitiva, se plante ante esos constantes atracos al ciudadano bautizados como "ajustes". Pero lo que no se puede consentir es que, bajo la excusa de que la situación es crítica y mucha gente no tenga ni para comprar una barra de pan, salgamos a la calle a saquear tiendas como si fuéramos unos salvajes.

Esta mal que cualquiera protagonice acciones de ese tipo, pero peor aún que lo haga un cargo público como es el caso del comunista Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de la localidad sevillana de Marinaleda y diputado en el parlamento andaluz. Su asalto a dos supermercados bajo el pretexto de robar comida para dársela a familias necesitadas, y con agresión a dos trabajadoras incluida, es un episodio intolerable digno de un vulgar ratero. Pero lo más sangrante del asunto es que miembros destacados del partido al que pertenece, Izquierda Unida (IU), han justificado y defendido su acción. A estas alturas ya sabemos que el concepto que tienen algunos dirigentes de esta formación de la democracia es similar al que poseen los hermanos Castro, Hugo Chávez o Kim Jong-un (líder de Corea del Norte), pero lo que no esperaba es que defendieran una acción delictiva como la protagonizada por Gordillo.

En cualquier país civilizado a este personaje se le hubiera suspendido de militancia y obligado a dejar sus cargos de alcalde y diputado, además de responder ante la justicia por su robo. Pero en España estamos en otra onda y por ello tenemos lo que nos merecemos aunque me duela decirlo. No sólo atravesamos una crisis económica, también de valores, ya que la sociedad está rota y ha olvidado palabras como honradez, esfuerzo y educación. Y también la solidaridad, que es algo que nada tiene que ver con robar comida aunque vaya destinada a personas sin recursos.

Causa tristeza que durante estos días haya decenas de personas a través de las redes sociales que justifiquen la tropelía de Sánchez Gordillo y su tropa de liberados del Sindicato Andaluz de Trabajadores con el patético argumento de que otros roban más. Pues claro que en España hay mucho trincón. Sólo hace falta echar un vistazo a las cajas de ahorros, pero eso no justifica que otros empiecen a practicar el hurto. Además, esa gente utiliza la peligrosa máxima de "conmigo o contra mí" y a los que hemos denunciado el asalto a los supermercados se nos ha tachado de defensores de la banca, de los políticos ladrones y de los desahucios. Ver para creer.

España vive una situación crítica e insostenible y por este motivo en el anterior artículo de este blog abogaba por una protesta ciudadana y sin violencia al margen de partidos y sindicatos, para decir claramente que ya se ha agotado nuestra paciencia.