22 marzo 2019
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Haciendo la colada en Puente del Congosto

Recordando grandes momentos a orillas del río Tormes

07 mar 2018 / 16:32 H.

Son muchas las aventuras y desventuras a orillas del río Tormes vividas en el pueblo salmantino de Puente del Congosto, como nos cuenta esta vez María Jesús Capitán Garrido, quien recuerda nostálgica cuando su madre, la señora Florencia Garrido Giménez y algunas vecinas cargadas con herradas, tajuelas y demás bártulos llenos de ropa sucia, se dirigían hasta este conocido el puente medieval fortificado que cruza el río Tormes, el Puente del Arco Angosto, que da nombre a la localidad, para lavar dicha ropa.

En este caso, le quedaba muy cerquita el río, pero no por eso exento de algún que otro sobresalto ya que en invierno había que romper el hielo que se acumulaba en la orilla, también llevaban un cubo con agua caliente, pero era peor el remedio que la enfermedad ya que con el contraste del agua fría y caliente, le dolían más las manos, y por otro lado, en verano, tenían que ir al atardecer escapando del calor que hacía durante el día y que arrodilladas en la tajuela y jabón en mano, frotaban y frotaban hasta los últimos rayos de sol, por lo que María Jesús que por aquel entonces era una niña, había días que se quedaba dormida en la tajuela después de haber terminado su madre de lavar y mientras se secaba la ropa tendida en la hierba, no es de extrañar ya que desde que había llegado, ella junto a otros niños andaban sin parar por la orilla cogiendo ranas y renacuajos, por lo que quedaban bien cansados.

Las madres mientras lavaban comentaban historias y vivencias que habían tenido días anteriores; solo quedaba recoger la ropa tendida, y bien cargaditas, regresaban a casa para preparar la cena. También la loza utilizada en el desayuno, comida y cena se lavaban en el río, y como recuerda María Jesús, pobre de ella si algún cacharro se lo llevaba la corriente.

Aunque todo esto hoy lo vemos muy lejano, también se acudía al río en las matanzas, para lavar las tripas; así como para lavar las gasas de los hijos, ya que por aquel entonces todavía no se estilaban los pañales.
Con todo esto, nos hacemos una idea de cómo en gran medida el río Tormes tenía un espacio importante en la vida del matrimonio formado por Florencia Garrido y Manuel Capitán, los cuales tuvieron cinco hijos.

En la fotografía cedida por María Jesús vemos a Florencia junto al tío Mere. Estas mujeres se merecen todos nuestros respetos, y desde aquí le hacemos un homenaje de lo más agradecido. Gracias María Jesús por compartir conmigo esta parte de tu infancia y dejarme plasmarla en estas líneas.


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