23 agosto 2019
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¡Franco, tenemos un problema!

12 feb 2019 / 04:45 H.

No tengo ni idea de qué es lo que ha pactado Pedro Sánchez con los independentistas. No sé cuándo miente o cuándo dice la verdad. La única que debe comprender la dualidad personal del presidente del Gobierno es Carmen Calvo Poyato, y a ella tampoco la logro entender. Eso sí, noto que esta mujer cada vez lleva más hiel dentro y que está obsesionada con Franco.
¿Cuándo miente Pedro Sánchez, cuando dice, a través de su intérprete Calvo Poyato, que se ha roto el diálogo con los independentistas o cuando nos oculta que está negociando con ellos y pactando un "relator"?, ¿cuándo miente Sánchez, cuando presentó la moción de censura contra Mariano Rajoy para convocar elecciones o ahora que dice que no dijo lo que todos escuchamos y que era una moción "constructiva? Mejor sería preguntarnos cuándo dice la verdad, aunque me temo que sería difícil de saber. Entre otras cosas porque Sánchez no aparece ni a través del plasma que tanto juego le dio para desprestigiar a su antecesor.
Ayer echó un órdago y amagó con convocar elecciones para el 14 de abril si los partidos que respaldaron el golpe el 1 de Octubre no apoyaban sus presupuestos. La fecha supongo que estará medida, calibrada y pensada, porque casualmente coincide con el aniversario de la proclamación de la II República y con el Domingo de Ramos, fecha en la que muchas familias viajan fueran de sus lugares habituales de trabajo aprovechando la Semana Santa.
También puede ser una butade del presidente. No parece ni la mejor fecha ni es creíble que el actual inquilino de La Moncloa vaya a abandonar tan fácilmente el poder.
A media mañana de ayer la fecha, que evidentemente había sido lanzada por Moncloa a la agencia oficial Efe, fue desmentida y matizaron que el presidente no tomaría una decisión hasta después de la votación de las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado. Esto es, después del miércoles porque hasta mañana hay plazo para que retiren su "no rotundo" a las cuentas de Sánchez.
La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, dijo ayer que hasta el miércoles, es decir hasta mañana, en política hay un siglo. Es cierto y si no que se lo pregunten a Mariano Rajoy que no le dio tiempo ni a celebrar la aprobación de las cuentas porque fue desalojado por Sánchez a través de una moción de censura con todos los que buscan la destrucción de España, incluido el partido que respaldó a Eta en los años de plomo en los que cayeron varios socialistas.
Pero mucho me temo que detrás de las palabras de la ministra portavoz se esconde una nueva negociación o la misma, con o sin relator, mediador o como quiera llamarse y que la ruptura del viernes no fue más que una forma de desinflar la temida concentración del domingo en Colón.
No hay duda de que Sánchez quiere seguir ostentando el poder y que todo lo demás le importa muy poco. ¿Qué otra razón podría mover a este iluminado a humillarse y humillarnos de esta manera? El dinero no, porque ya tiene garantizado un sueldo vitalicio. Tampoco su compromiso de servicio público, porque ya ha dado muestras en estos ocho meses que lleva al frente del Gobierno que solo le importa su supervivencia.
Solo los "barones", que ya le obligaron una vez a irse por sus coqueteos con el independentismo, podrían ser capaces de obligar al presidente Sánchez a cumplir su palabra: convocar elecciones generales.
Y en estas estábamos y como era de esperar, ayer se apresuraron a anunciar que desentierran a Franco. Lo que oyen en medio del ruido por la multitudinaria manifestación, el Gobierno ha anunciado que lo aprueba el viernes y que le dan 15 días a la familia para que digan dónde llevan los restos del manoseado difunto.
Estos socialistas que nos gobiernan en lugar de recurrir a Houston, como hizo un astronauta del Apolo 13, cada vez que tienen un problema echan mano del denostado dictador: ¡Franco, Franco tenemos un problema!