23 abril 2019
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'Las fiestas de las cofradías' en Ledesma

Las cofradías suponían para el municipio uno de los atractivos con los que 'desconectar' de los momentos tristes

02 feb 2019 / 13:34 H.

Quizás para subir el ánimo,aún inconscientemente, de los demasiados momentos tristes que, en un pueblo relativamente poblado como Ledesma, les deparaban los entierros, las fiestas también eran abundantísimas. Además de las señaladas para el calendario general de la iglesia, la diócesis y la respectiva parroquia, las celebraciones de las cofradías jalonaban cada uno de los meses del año. Y es que la afición de los ledesminos a fundar cofradías llega a su máximo exponente en el siglo XVII, pues además de los ya existentes con anterioridad, se fundan otras nuevas.
 
Entre ellas cabe destacar la cofradía de San José, fundada en 1613,la de la Virgen del Carmen, en 1620, la de San Crispín y San Crispiano, antes de 1633, la de San Antonio y la de San Francisco, ambas creadas antes de 1637, y la cofradía del Martir San Nicolás fundada en 1650 y la cofradía de los Santos Pastores, con sede en la iglesia de San Pedro en 1661. Además en esta misma época se fundan varias de las cofradías de ánimas en cada una de las iglesias parroquiales. En Santa Maria la Mayor las cofradías de ánimas se diversifican en tres: Ánimas de sacerdotes,ánimas de seglares y ánimas de cardadores.
 
Con este panorama de cofradías y las consiguientes celebraciones que cada una de ellas debía celebrar a lo largo del año,podemos decir que en la Villa debió haber más de un conflicto por la concurrencia de cebraciones. De alguno de ellos tenemos noticias por los libros de juntas, pero es mucho más significativa la cooperación entre varia cofradías para la celebración de sus fiestas y misas de obligación,habida cuenta que una misma persona pertenecía a varias hermandades. Lo que sí debía ser una autentica manifestación plástica de la religiosidad de la Villa era la procesión del Corpus Christi.
 
Con el Santísimo desfilaban no solo los diferentes estamentos de la Villa y cada una de sus parroquias,con la propia cruz y cera,si no que cada una de las imágenes de las cofradías con sus respectivos cofrades,sus cruces y estandartes,portando las hachas y velas propias de cada hermandad. Incluso cuando algunas cofradías ya se habían extinguido, la imagen seguirá siendo llevada a la procesión del Corpus por la parroquia a la que hayan quedado agregado sus bienes. Las luminarias u hogueras, práctica parece que habitual en las celebraciones nocturnas y víspera de alguna fiesta, ardían en la torre de le iglesia y en la plaza mayor para la celebración de los festejos del Corpus Christi. Los toros,las danzas y las comedias también se celebraban en la plaza,y se aderezaba y componía el altar donde había que colocarse el Santísimo durante la celebración de auto.
 
Con motivo de la Asamblea eucarística celebrada en Ledesma en el año 1918,el sacerdote Vicente Miguel describe en la publicación periódica que preparaba el evento las fiestas del Corpus en pleno siglo XVII. A pesar de los datos que he podido recoger, las comedias debían constituir uno de los festejos más importantes, y que llamaban la atención, porque no se contentaban con hacer cuanto estuviera de su parte, sino que traían de Salamanca personas que mejor pudieran desempeñar su cometido, detallando la Cofradía en sus acuerdos, quienes habían de preparar la comida de las distintas horas y las camas convenientes para los forasteros.
 
Texto rescatado del libro: "Historias de Ledesma" coordinado por Jose Luis Martin Martin y Santiago Martin Puente.