17 julio 2019
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Europa de la seguridad

13 sep 2018 / 04:45 H.

Rusia y China llevan a cabo estos días las mayores maniobras militares en la historia de los dos países: 300.000 hombres, 36.000 blindados, más de mil aviones, helicópteros y drones, así como 80 navíos de distinto tipo. Son cifras que impresionan, ciertamente. Pero casi más que el tamaño, inquieta la dimensión prácticamente mundial de los objetivos fijados a unos ejercicios que consagran la marcada tendencia militarista de la política de ambas potencias, respaldada en la cada vez más estrecha relación entre Putin y Xi Jinping.
A medio plazo, sin embargo, y para nuestra desgracia, los Estados Unidos parecen querer abandonar sus compromisos estratégicos en el mundo. Sobre todo en Europa, tildada de "enemiga" por el extremismo dominante hoy en Washington. De ahí que Bruselas esté empeñada en diseñar su defensa de manera más autónoma que hasta ahora. Es algo insoslayable tras la anexión rusa de Crimea y ante el impacto que los conflictos de Siria y Libia están teniendo sobre el equilibrio político de muchos países de la Unión, a causa de los problemas que provoca la inmigración de esa procedencia.

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