13 noviembre 2019
  • Hola

La esquila de las Ánimas, una tradición legendaria en La Alberca

El municipio salmantino es el escenario cada atardecer de un legendario rito marcado por la devoción a los muertos

12 jun 2012 / 23:10 H.

E l historiador y gran conocedor de las tradiciones albercanas, José Luis Puerto, afirma que nunca se llamó “La Moza de las Ánimas” sino “La esquila las Ánimas” asegurando que este primer término no es más que un nombre “promocional y turístico totalmente inventado”.

Caminando por las calles de la villa serrana de La Alberca a última hora de cualquier tarde, el visitante podrá oír un son metálico acompañado de una oración repetitiva y con vetusta melodía. Este murmullo al oscurecer en las calles de La Alberca entonado por una o varias mujeres albercanas es el sonido de la mal llamada “Moza de las Ánimas”, un personaje que encarnan 12 mujeres cada año, un viernes cada mes.

Esta tradición se pierde en los albores del tiempo y trata de llamar a los vecinos a rezar por las ánimas que están en el purgatorio ya que según dicen “las del cielo no lo necesitan y las del infierno no lo merecen”.

Muchas son las historias que se oyen en torno a este personaje, una de ellas desvelada por José Luis Puerto es que tiempo atrás una mujer encargada de rezar a las Ánimas, no salió a hacerlo al oscurecer, ya que La Alberca padecía una intensa nevada. Cuenta la leyenda que la esquila “cayó rodando sin motivo aparente por las escaleras, lo que hizo a la mujer replantearse su cumplimiento con en esta tradición de los muertos”.

Manteniendo la tradición, Rita Puerto que lleva desde los 9 años haciendo sonar la esquila y ahora que ya peina canas con más de 70 primaveras, su hija Rita Barés, le está tomando el relevo. Esta albercana asegura que la “Moza de las Ánimas” seguirá, ya que ahora su nieta ya comienza a acompañarla en la ruta por La Alberca.

“Hoy todavía hay mucha devoción a estos rezos, cuando alguien quiere conseguir o recuperar algo, hace una petición, ‘una manda’, y casi siempre se cumple”, asegura Rita Puerto, que añade que “son muchos los turistas que se sobrecogen y nos acompañan en los rezos por las calles”.