20 septiembre 2019
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Los escultores Casillas, Mayoral y Blanco ya tienen su Medalla de Oro de Salamanca

Fueron homenajeados este jueves con la máxima condecoración municipal

11 ene 2019 / 10:35 H.

    Salamanca rindió este jueves homenaje a Agustín Casillas, Fernando Mayoral y Venancio Blanco a los que les entregó la máxima condecoración municipal, la Medalla de Oro de la Ciudad. Se trata de un reconocimiento a tres trayectorias artísticas conectadas entre sí por "el esfuerzo, el talento y el trabajo diario unido a un vínculo cultural permanente con Salamanca", destacó previamente el concejal Julio López, que ha ejercido como juez instructor de los expedientes para la concesión de estos galardones a tres figuras cuyas creaciones salpican calles y plazas de la capital.

    Entre constantes aplausos y arropados por el cariño de familiares y amigos, los tres veteranos creadores, que durante décadas han dado vida con sus manos a la madera, la piedra, la arcilla o el bronce, mostraron su agradecimiento a la capital del Tormes por honrarles con su máxima distinción.

    El alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco, destacó que los tres galardonados representan la "época dorada" de la escultura salmantina y, a través de sus creaciones, han dado forma a la Historia de Salamanca.

    Fernández Mañueco argumentó cómo las tres nuevas Medallas de Oro de la ciudad demuestran, con sus circunstancias personales, que se puede ser salmantino y amar a esta ciudad de muchas maneras. "Tres personas, tres artistas, tres creadores que demuestran con su vida y con su obra que Salamanca es siempre nuestro nexo de unión, nuestro territorio material e inmaterial y nuestra causa común. Bien por nacimiento o porque nos acoge como Ciudad Hospitalaria que es. Tres caminos diferentes, pero que llevan al mismo sitio: El corazón de las personas de esta ciudad", argumentó.

    Consideró que, como paisanos de los tres galardonados, las personas de Salamanca "somos herederos de sus obras" porque "Salamanca y quienes la habitamos hemos recibido ya su legado". En este sentido, recordó cómo la producción artística de los tres está repartida por calles, plazas, museos y ciudades. "Los personajes históricos que explican y documentan Salamanca formando parte de nuestro paisaje urbano. La belleza de lo cotidiano domiciliada en nuestra ciudad, conviviendo con el frío del invierno y los calores del verano".
    Durante su discurso, Alfonso Fernández Mañueco trazó un recorrido físico y emotivo por las esculturas de los tres creadores: Empezar el día paseando al lado del Puente Romano junto al Lazarillo, "que regatea con picardía la escasez por las orillas del Tormes"; cruzar la antigua Muralla, donde La Celestina, a la que también dio forma Casillas, "teje sus enredos para que los amantes caigan una vez tras otra en sus redes"; en la Cueva de Salamanca, la cabeza de Diego Torres de Villarroel "no descansa en busca de nuevas sátiras para satisfacer a sus fieles y escandalizar a sus críticos"; bajando la calle, "allí en la muralla junto al río los olivos contemplan la mirada" de José Ledesma, a quien Mayoral convirtió en bronce. "Descansa el alma en la piedra y la voz resume el viento la brisa de la tarde".

    Fernández Mañueco también recordó la escultura de San Juan de la Cruz, al igual que la "nueva casa" de Venancio en la Sala de Exposiciones de santo Domingo y las esculturas recuperadas en La Alamedilla de Casillas, que también dio forma a la cabeza de Pablo Picasso en el parque del mismo nombre.