16 junio 2019
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Para Elisa

11 sep 2018 / 04:45 H.

La semana pasada se nos fue de puntillas, entre Alejandro Bolaños y Ceesepe, Elisa Serna, tal vez el ejemplo más palmario, de una generación de músicos hoy injusta y completamente olvidados. Y más que eso, directamente arrojados a la basura sellados con la etiqueta de: "Rancios cantautores protesta".
Convendría aclarar en esta época de nostalgia y exhumaciones, que aquellos músicos comprometidos poética y socialmente, también prestaron un generoso servicio durante aquellos años y que a la postre, fueron utilizado por todos: medios de comunicación, organizaciones sociales, culturales, estudiantiles y sobre todo, esos políticos que se vienen presentando como los auténticos paladines de la llegada de la democracia a España. Habría que saber donde estaban los que presumen de una hoja de servicio intachable en la Transición, aquella madrugada del 15 de diciembre de 1970, en que apenas recién salida de la adolescencia, Elisa fue detenida en su casa al considerar los guardianes del sistema que allí operaba un elemento peligroso y subversivo abrazado a una guitarra. Una muchacha con faldas y a lo loco, de poco más de metro y medio, que había tenido la osadía de desafiar a los censores editando un disco en el que cantaba versos de poetas tan contraindicados como Machado o Hernández.

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