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El primero de muchos

13 jun 2013 / 11:30 H.

El expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa ha sido el primer banquero en pisar la cárcel desde el estallido de la crisis económica. La ruinosa compra del City National Bank of Florida y la concesión de créditos a amigos y familiares de muy dudoso cobro han provocado que el exbanquero pase de codearse con Aznar a hacerlo con los "agradables" moradores de Soto del Real. Parece mentira que con el saqueo que han sufrido las cajas de ahorro del país por culpa de los espurios intereses políticos y sindicales solo tengamos al señor Blesa en prisión cuando debería estar acompañado por más de un colega suyo que ahora está disfrutando de una jubilación dorada.

La satisfacción que hemos experimentado muchos al ver al expresidente de Caja Madrid entre rejas ha llegado pesar de la piedras que han puesto algunos en el camino. El buen trabajo del sindicato Manos Limpias que ha ejercido de acusación particular y la valentía del juez Elpidio José Silva, a pesar de los errores que cometió en el primer auto, han posibilitado que la Justicia sea igual para todos a pesar del boicot de la Fiscalía que, como en el caso de la Infanta Cristina, ha sacado la cara por el poderoso dejando de lado su cometido de defender la legalidad.

A estas alturas ya pocos dudan de que Blesa fuera el responsable del saqueo de Caja Madrid que acabó con la fusión con otras seis entidades y el desastre final de Bankia. Sin exonerar a Rodrigo Rato, el tiempo ha demostrado que el exministro no fue el único demonio de todo esto ya que las cosas se estaban haciendo mal desde hacía mucho antes. Es indecente que el Partido Popular tirara a los leones a un hombre que como político tuvo una carrera brillante y sin embargo defienda con su silencio a un Blesa que ha demostrado ser un chorizo con corbata y gomina.

Pero el PP no es el único culpable de todo esto. En Caja Madrid trincaron todos, incluso los que más presumen de ir en contra del capital como Izquierda Unida y los sindicatos CCOO y UGT. Sonada fue la llegada de Blesa a la presidencia de la Caja gracias a un pacto entre el PP y CCOO gracias al cual, si el sindicato apoyaba el ascenso del banquero, obtenía mayor cuota de poder en la entidad. Una operación de prostitución con el objetivo de trincar a manos llenas. Estas maniobras en las que también tuvieron protagonismo personajes siniestros como el líder de UGT en Madrid, José Ricardo Martínez, explican que ahora todos esos actores protagonistas callen ante la entrada en prisión del exbanquero. Curioso es que algunos "progres" que salen a la calle pidiendo que encarcelen a Emilio Botín por tener suculentos beneficios en su banco "privado", no comenten nada de su amigo Blesa que arruinó una entidad en la que había dinero público y en la que se estafó a cientos de personas por las dichosas preferentes.

Mientras, Cayo Lara, para intentar mantener su "coherencia anticapitalista", no le ha quedado más remedio que salir a la palestra a pedir que caiga todo el peso de la ley sobre Blesa aún a riesgo de que acusen a su partido de mirar para otro lado cuando sus consejeros en Caja Madrid vivían felices con la gestión del exbanquero mientras sus cuentas corrientes crecían mes a mes. Cayo siempre podrá decir que él no estaba por entonces. Lo cierto es que PP, PSOE, IU, UGT y CCOO son cómplices de todo lo que sucedió en la caja madrileña porque si sus representantes en el consejo de administración de la entidad se lucraron en la época de las vacas gordas ahora tendrían que dar explicaciones de toda la mierda que ayudaron a tapar. Tampoco se puede ir de rositas el encargado de supervisar todas aquellas actividades, el Banco de España con Miguel Ángel Fernández Ordóñez a la cabeza, que parece mentira que a día hoy no esté ni tan siquiera imputado por permitir los excesos y maniobras que se produjeron en las otrora idílicas cajas de ahorro españolas.