26 mayo 2019
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Donde dije digo, digo Diego

14 ago 2018 / 04:45 H.

Hace poco menos de tres meses, cuando Pedro Sánchez se alzó como presidente del Gobierno tras una tan inesperada como victoriosa moción de censura y nombró un Gobierno diferente, moderno, casi independiente y repleto de profesionales, una especie de soplo de esperanza recorrió España. Olvidamos incluso –o al menos lo apartamos- que para conseguir su objetivo y alcanzar por los pelos la posibilidad de pisar la Moncloa, Pedro Sánchez había recurrido a los mismos socios con los que siempre aseguró que no pactaría. Lo hicimos pensando que si Sánchez nos ofrecía esos nombre en las carteras ministeriales todo cambiaría€; pero no han pasado ni noventa días y ya hemos visto que quien ha cambiado ha sido él. El Presidente, al igual que sus antecesores, se ha dado cuenta de que desde su sillón el horizonte se ve de otra manera y ha empezado a actuar de otra bien distinta a la que prometió. Para empezar ese grupo de expertos asesores en comunicación y marketing a los que la política parece importarles más bien poco, estuvieron a punto de llevarlo hasta el más absoluto ridículo a fuerza de fotitos de gafas y manos, que el propio Sánchez se vio obligado a frenar; pero para seguir, el presidente empezó a decir "Diego", una y otra vez, donde había dicho "digo". Está claro que la realidad desvanece los sueños, pero hombre, que quien ha criticado tanto los excesos se pille un avión privado para ir a un concierto y luego ande justificándolo como si fuéramos todos tontos, parece un despropósito€Lo es también que su ministro de Interior destituya al jefe de la UCO por "falta de confianza", después de que en el últimos tiempos no hayamos parado de ver méritos y logros de este cuerpo y de que la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil se haya convertido en un referente por su magnífico trabajo.

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