24 septiembre 2020
  • Hola

Días de playa, diversión asegurada

Las playas fluviales de Ledesma solían estar muy concurridas hace años. Allí disfrutaban grandes y pequeños con diferentes juegos y entretenimientos

09 ene 2019 / 10:22 H.

Con nostalgia recordamos aquellos años en los que salíamos de casa con el bañador puesto y el pensamiento en el río. Unos en Carnaceda, otros en 'la piedra gorda' y otros en 'la piedra chica'. Y había más lugares donde te podías dar un buen chapuzón en el río en Ledesma.
 
Todos estos lugares que he mencionado no eran simplemente para darte unos chapuzones, también allí se hacían buenas incursiones cuando te lanzabas desde las piedras anteriormente citadas y, como si de un cormorán se tratara, bien podías asomar la cabeza a diez metros rio abajo y, si había corriente, esas zambullidas se alargaban aún más.
 
Por otra parte, en la zona de los chiringuitos, había años que podías pasar hasta la isla andando y no te cubría más de las rodillas, no así otros años en los que el río venía crecido y con 10 o 12 años te cubría prácticamente hasta la cabeza.


 
Por allí se dejaban ver algunos neumáticos de coches o camiones que, a falta de flotadores, hacían su función. El ingenio afloraba para cualquier cosa que hubiera que hacer, dígase que éramos unos manitas.
 
Estas idas y venidas al río se hacían tanto por la mañana como por la tarde, cuando iban algunas familias pertrechadas con la merienda y la cena, quedándose allí hasta altas horas de la noche, pues los chiringuitos amenizaban esas noches con buena música, que en aquellos tiempos ya tocaban grupos musicales de nuestro país, aunque lo más destacado eran los pasodobles que emitía el tocadiscos. Todo un acontecimiento ver y vivir aquellos maravillosos días de baño en el Tormes.
 
No nos olvidamos de los juegos con pala y una pelota, así como de los niños con los balones de plástico de una conocida marca de bronceadores. Estos juegos era un tanto molestos para los que allí, tumbados sobre la toalla, intentaban ponerse morenos, pero la playa era de todos. También, y un poco más abajo, refiriéndonos a la playa de los chiringuitos, estaban los pescadores con sus cañas; cuando veían que  algún muchacho se iba acercando hacia su campo de pesca, estos le decían: “Pero coño (y perdón por la palabra) ¿no te puedes ir a bañar a otro sitio? ¡Qué me espantas los peces!”. Más tranquilas eran las partidas de cartas que jugaban después de comer, entre amigos y vecinos con sus copas en la mesa y un buen puro en la boca.
 
Solo nos queda recordar los dichosos abrojos que se clavaban en los pies y que dolían como demonios. Ahora se cumplen 33 años de esa fotografía en la que vemos a algunos niños alrededor de un inflable y aseguro esa fecha porque la que va dentro es mi hija Amalur, así que no me equivoco con la fecha. A su lado, y entre otros niños, están mis primas Ana Lu y Paula,  que se lo pasaban a lo grande. Gracias. 
 
Para leer más publicaciones sobre Ledesma pulse aquí.
 
Puedes subir a ‘Viva mi Pueblo’ la información y las fotografías de este u otros municipios salmantinos o mandarlas a vivamipueblo@lagacetadesalamanca.es