17 junio 2019
  • Hola

La diagonal del Estudio

27 may 2018 / 04:45 H.

Afinamos al máximo el escáner buscando una mirada, gesto o rostro reconocible para decirle "yo te conozco", que fue una de las expresiones más repetidas ayer en Alumni 2018. Un encuentro de antiguos alumnos para mayores de cincuenta años, según pude comprobar, en el que conocí a Aurelia, que finalizó su carrera en 1968, año legendario de protestas estudiantiles y reparto masivo de golpes por los "grises", mientras confirmaba que la decana de la reunión es muy posible que fuese Paulette Gabaudan, la gran estudiosa del lenguaje oculto de los relieves universitarios del Edificio Histórico, cuya escalera llevaba ayer hasta el cerebro analizado por Eliseo Carrascal, uno de nuestros grandes divulgadores de Ciencia; esa escalera que arranca junto al Aula de Salinas, donde impartió ayer su magisterio histórico Ana Carabias; y esa escalera que dice, sin palabras, mucho, muchísimo. Dejó sin palabras al "señor de las palabras", José Antonio Pascual, que abarrotó el Paraninfo hablando de sus dominios. Luego vino la fotografía de la reunión y el netwine, o sea vino de honor, según la jerga actual, antes de que cada uno se perdiese por la Salamanca actual y la de sus años académicos: bares que han desaparecido, librerías que ya no están, facultades que cambiaron sus estudios, comercios perdidos en el recuerdo, aquella pensión que estaba en el primer piso€
Para algunos debió ser muy emocionante volver a hacer la diagonal de la Plaza Mayor, que iba del arco de Toro al del Corrillo, puerta de entrada y salida al campus de entonces, que era Anaya, ocupada ayer por camiones y escenarios prescindibles y hasta molestos. Una diagonal entonces transitadísima de estudiantes y profesores, con la novedad hoy de los jardines de Amenábar, que reproducen aquellos que tuvieron hasta 1954 rosales, geranios y setos de boj, pero no palmeras, que sucumbieron en 1930. Cerca del invento me encontré con Ramón Martín, el gran cronista del Casino de Salamanca, que me reveló que los canapés que están hoy en los Bandos, Libertad o Colón, se contrataron en 1872, según ha descubierto hace poco. También supe por Alfredo García, un estudioso de Inés Luna Terrero, que sus restos han sido exhumados y trasladados. Se van a cumplir ciento treinta y tres años de su nacimiento.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA en Orbyt y Kiosko y más