17 agosto 2019
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Cuatromúsicos jóvenes y el Maestro

09 sep 2012 / 06:45 H.

Pregón de las fiestas de Béjar. Los silbidos, los insultos, las aleluyas y los golpes contra las puertas de los manifestantes llegaban nítidamente al interior del Teatro Cervantes y arreciaron cuando los jóvenes integrantes del cuarteto Sin Fin (de diecinueve a veintidós años) ocuparon su sitio en el escenario. "¿Cómo crear música en estas condiciones?", pensé para mí.
En el comienzo de su carrera y en ocasión de mucha responsabilidad (era su primer concierto con la Diputación), el trance pintaba peliagudo. ¿Serían capaces de concentrarse? Muchos músicos cuajados se hubiesen negado a tocar en tales circunstancias, abocados al riesgo del fracaso. Sin embargo se crecieron, aguantaron el tirón y, como si nada, obraron la maravilla de una actuación estelar. Ni una nota discordante, ni un gesto de desasosiego, ni el menos asomo de descontrol. Qué lección tan asombrosa. Merecen apoyo,tienen futuro.
Y también fue asombroso el pregón. Fiel a sí mismo, El Viti estuvo como siempre: ejemplar. El Maestro venía de un trance de lo más amargo: de rezar y enterrar a un amigo entrañable, compañero de escuela, de quinta y del azar de los tentaderos, que inesperadamente acababa de fallecer en su Vitigudino del alma.

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