19 marzo 2019
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Costumbres ancestrales que se conservan en Saucelle

La lumbre de los quintos

02 ene 2019 / 12:50 H.

Es una costumbre ancestral común a muchos pueblos de España. Según las antiguas tradiciones enlaza con arcaicos rituales romanos y solía celebrarse el 31 de diciembre con el encendiendo de hogueras, creían expresar que, a partir de esas fechas, el sol iba a tener más fuerza.
 
Los quintos: en el siglo XV, el Rey Juan II de Castilla impuso la obligatoriedad del mantenimiento del ejército real a través de una aportación económica o bien mediante una contribución de personas, la cual consistía en que uno de cada cinco jóvenes mayor de edad se incorporase al ejército.
 
Se llegó a la conclusión de que esa proporción era la adecuada para conseguir un buen número de soldados, ya que también se contaba con la incorporación voluntaria y, sobre todo, las poblaciones no quedarían desiertas de jóvenes para trabajar la tierra o realizar los diferentes oficios.
Al tratarse de un sorteo en el que se escogía una quinta parte, a los jóvenes elegidos para incorporarse a filas se les comenzó a llamar ‘quintos’, y de ahí que también se terminase utilizando el término para señalar a aquellos que, eran de la misma edad o que realizarían en el mismo año el servicio militar (ser de la misma quinta).
 
La definición actual es, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española .- Mozos desde que se sorteaban hasta que se incorporaban al servicio militar obligatorio. En Saucelle, la última asignación de destinos del Servicio Militar para los jóvenes del reemplazo 2001, tuvo lugar el 8 de noviembre de ese año. Las celebraciones que realizaban y de que eran protagonistas, (aunque algunas siguen): eran el mayo (álamo en la plaza) y la lumbre de los quintos. 
 
La lumbre de los quintos: Tradición que se conserva pese haberse suprimido el Servicio Militar obligatorio. Finalizada la misa (12 de la noche en Noche Buena “Misa del Gallo”), la gente se acerca a la Plaza para ver esta gran hoguera hecha por los quintos.
 
En la década de los 50 en Saucelle, por tomar una fecha de partida, los quintos durante el año se dedicaban a recoger o coger (ya que a veces al dueño no le hacía mucha gracia) vigas, ramas de árboles y enseres para la hoguera. Y el día 24, con un carro de mulos se trasladaban con buen vino a “Carranzo”, zona abrupta, dejaban el carro en la carretera y arrastraban las escobas ladera abajo para cargarlo y, al son del tamboril, llegaban al pueblo en plan festivo, para formar la hoguera. Posteriormente el transporte se hace con tractor y se han unido al evento las jóvenes nacidas en ese año correspondiente, las quintas.
 
Este año 2018 de la misma forma, pero con ciertas variaciones del transporte y recogida de enseres para quemar, se ha estructurada la hoguera, congregado los asistentes al lado de la Iglesia, siendo presenciada por los que han asistido a la Misa a su salida y otros que se han acercado para verla. Seguidamente los quintos con gran alborozo y al son de tamboril han procedido a su encendido, siendo una estupenda celebración  de fiesta que no deben perderse como recuerdo a una tradición.